miércoles, 6 de mayo de 2020

Nuestro 1er VIAJE al NORTE ARGENTINO.
Finales del viaje: Rosario 
y Buenos Aires capital.
Ubicación geográfica: N. O. A.
 Datos:
*  Relato escrito en enero/2008.
* Fecha del viaje: marzo/1976.
* Integrantes: matrimonio de Carlos y Susana.
* Motivo: muchas ganas de conocer el norte argentino.
* Itinerario: Retiro a Jujuy (en tren, y luego todo en bus), Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, Córdoba, Rosario y regreso a casa.
* Extensión: 6.500  km.   Duración: 24 días.
Nota previa: escribimos este relato casi 32 años de haberlo realizado, basados solo en la memoria y sin contar con ninguna anotación que nos sirva de apoyo.
RELATO.
Durante todo el año veníamos imaginando y pensando unas buenas vacaciones; el destino elegido e indiscutido era el norte argentino.
No contábamos con movilidad propia, así que optamos por el tren y combinar con ómnibus de larga distancia. Para movernos allá arriba: micros, colectivo, taxi y hasta camioneta de fletes.
También decidimos iniciarlas desde el extremo más lejano e ir bajando y recorriendo los distintos lugares a medida que disminuía el tiempo y los fondos, quedando así, cerca de Bs As.
No sabemos si se dio por una buena planificación, correcta racionalización del tiempo y dinero, o bien por suerte, pero cumplimos con lo planeado y agregamos otros varios lugares más.
El país pasaba por momentos muy difíciles; políticamente inestable y económicamente mucho peor. Los cambios de funcionarios y ministros de economía eran casi diarios.
Recuerdo que uno de ellos, de un solo toque,  aumentó un 100 % el valor de los combustibles;  no existían precios, tarifas, y además, nadie sabía que cobrar ni que pagar.
El verano no es la mejor época de viajar al norte: una por el calor, otra por las lluvias.
Nosotros lo teníamos decidido y pavadas de esa índole no nos hacía retroceder, así que nos fuimos al norte, donde la situación era peor.
- En provincia de Santa Fe.
Día 20 y siguientes- miércoles 24/03/ al sábado 27/03/1976.
Estadía en la ciudad natal de Susana, con la familia y un nacimiento.
- Ciudad de Rosario:
Llegamos temprano. Saludos, reparto de nueces y nos enteramos que Marta, hermana menor de Susana, debe internarse. Se aproxima el nacimiento; en aquel entonces, no se sabía que era.
La acompañamos, volvimos a la casa y regresamos ya pasado el medio día. Por la tarde al quirófano, rato después se encendió la luz rosa: nació Natalia, la primera sobrina de esa parte de la familia. Somos sus padrinos. Hoy tiene un varón adulto, una niña y un niño.
Todo transcurrió con normalidad. Nos quedamos unos días y regresamos a Bs As.
Final de la jornada: coincidió... no estaba previsto. Fue la yapa.

·        Día 24- domingo 28/03/1976- final del largo viaje al NOA, mañana hay que ir a  trabajar.
Partimos a pasada media noche, queríamos aprovechar al máximo todos los días, llegamos a Bs As en horas de la mañana. En aquel entonces era ruta convencional, de doble mano, circulación enfrentada, no existía la actual autopista, se demoraba 5 horas y media o más, según el tráfico.
Recuerdo que descendimos por la avenida Paseo Colón cerca de plaza de Mayo (no existía la terminal de ómnibus de Retiro), caminamos por la vereda, equipaje en mano y que nos pasa: una patrulla -de policías y civiles- descienden de varios Ford Falcón y a otra requisa.
Esta fue distinta por la forma y el trato recibido. Todos de frente contra la pared, piernas abiertas, bolsos al costado y en el piso, documentos en mano. Cacheo, control, revisión, chequeo de lista y  orden de “vayan, sigan”.
Habíamos pasado en el interior del país muchos controles militares, débiles o exhaustivos, grandes o más insignificantes, pero todos con buen trato y corrección.
Acá en Bs As no fue igual, parece que los porteños nos destacamos siempre; no hay trato como gente o personas, al menos, no lo son ni lo parecen aquellos que lo imponen. Volvimos a "In-Civilización".
Llegados al departamento, baño, almuerzo y por la tarde a visitar la familia de mi lado.
Comentario Final.
Les detallamos un poco las estadísticas del viaje:

Transitamos por nueve provincias distintas, paramos en cinco ciudades capitales, conocimos 33 lugares, localidades o pueblos, viajamos en tren, ómnibus, colectivos y transporte fletero durante  24 días con alrededor de 6.500 km.
Se iniciaba un período muy triste y doloroso. ¡Pasó mucha agua turbia debajo del sucio puente!!
Conocimos mucha gente, nos enseñaron sus costumbres y formas de vida, sus culturas.
Aprendimos y adquirimos experiencia y hasta nos tocó vivir el nacimiento de una sobrina!!!
Volvimos muy contentos y mucho más agotados. Lo repetiríamos nuevamente.
Mañana al trabajo, trataremos de iniciar algo del descanso!!! Ahora a planear la próxima.
Las fotogtafías obtenidas fueron "diapositivas" y no están en condiciones para agregarlas.
Experiencia vivida por Carlos Massarutto y Susana Villa de Lomas del Mirador- Bs As.





miércoles, 30 de octubre de 2019



CARLOS KEEN, Pueblo del Sol!!

¿Donde queda? Pueblo de campo en la zona oeste de nuestra pampa bonaerense.
Pertenece al partido de Luján y distante a 15 km de su centro y Basílica.
Con fácil llegada por camino asfaltado; la más cómoda: Acceso Oeste hasta traspasar 5 km el ingreso de la ciudad de Luján. Última bajada en el km 71 del Acceso Oeste y desvío de 10 km más por muy buen camino asfaltado y señalizado hasta el poblado.
Sus Datos. Fundado un 12 de agosto de 1881. Su fecha es el 4 de noviembre, santoral de San Carlos Borromeo.
De pequeña extensión, solo alcanza a 6 a 8 cuadras de largo por 2 a 4 de ancho y unos 400 habitantes.
Su historia. El doctor Carlos Keen, abogado y periodista, nació en Las Flores en 1840; hijo menor de George Keen y Eloisa Vargas de Keen, hermano de Jorge Eduardo.
Participó y fue herido en la guerra del Paraguay y murió de fiebre amarilla en 1874.
No conoció el pueblo que lleva su nombre; no habitó ni tuvo que ver con su creación.
Su padre repartió tierras entre sus dos descendientes; a Carlos le tocó, entre otras, estos campos.
Su desarrollo. Giró en torno al FFCC –ex Línea Mitre- que se comenzó a construir en 1.875 como una extensión que unía Luján con Pergamino.
Era el medio vital para sacar los productos agrícolas ganaderos de esa inmensa pampa bonaerense; atraía manos fuertes para trabajar.
Allá por el año 1930 tenía 3500 habitantes y era el primer pueblo del partido.
Con anterioridad a la ruta n* 7 contaba con hotelería y estaciones de servicios. A pueblos vecinos, como Flandria y Jáuregui, partieron gente de acá: se instalaron industrias textiles.
Como muchas otras localidades, ha pasado de períodos de esplendor y de malaria.
Desde varias décadas atrás sufrió un profundo estancamiento.
Varió a la actividad tambera y pequeñas chacras de emprendimiento personal.
En 1.970 cesó el FFCC.En los últimos años le encontraron una vuelta: "el turismo", beneficiados por una autopista que facilita un rápido acceso, escasa distancia de la ciudad capital, nuevos y variados emprendimientos, buenas difusión, comunicaciones y ordenanzas que tornaron a Carlos Keen como pueblo tradicional e histórico.
¿Como era y es? el centro urbano se recuesta adjunto y alrededor del predio rectangular de la estación del FFCC y se extiende a sus cuatro lados, unas pocas cuadras más.
Sus principales arterias lo rodean y corren asfaltadas: dos largas en los laterales y dos cortas en las cabeceras con sus pasos a nivel y señales ferroviarias, una en cada cabecera.
Dentro el predio ferroviario se bifurcan tres vías adicionales a la única principal; aún persiste un galpón de carga y almacenamiento de cereales de los tres primitivos que existían y conocí.
Frente a la pintoresca y bella iglesia de San Carlos Borromeo, de principio del siglo pasado, se encuentra una pequeña plaza con algunos bancos y juegos, zona de deportes e instalaciones de la sociedad de fomento local con buffet y salón de festejos.
El cura párroco viaja los domingos a la mañana para celebrar la ceremonia religiosa.
En su centro sobrevive aún la antigua y casi abandonada estación del FFCC, hoy pequeño museo en desarrollo y una feria artesanal denominada Pueblo del Sol.
A su alrededor se ubica además de la iglesia, la panadería de Anastasio Gutierrez, variados comercios, dos escuelas (una primaria y otra de enseñanza media técnica), la biblioteca y Comisión de Preservación y Tercera Edad (ubicada en la ex casa y oficina de correos), un puesto sanitario, algunas fábricas -de elaboración de dulce de leche una y de fideos secos la otra- el conjunto de viviendas y sus pobladores, etc.
El hoy. Diversas normas legales regulan mantener intacta la fisonomía original del pueblo.
Como ejemplo se puede citar: prohibición de derrumbar y/o modificar edificaciones tradicionales, preservar las existentes, mantener alumbrado a bombillas de época, cartelería propia con diseño de imagen corporativa, etc.
Una varita mágica los tocó, aún conserva su magia autentica.
Los fines de semana conviven las antiguas tradiciones con la gastronomía y modernos autos relucientes. La gente de allí y sus visitantes.
De varios restaurantes de campo, casas de antigüedades, cabalgatas, paseos en sulkys se puede disfrutar.
Hasta aladeltismo y vuelos de bautismo se concretan en la escuela y centro de instrucción.
El pueblo de Carlos Keen también es receptor de muchos grupos de actividades diversas: caravanas de amigos de la bicicleta, de autos antiguos, clubes fotográficos, filmaciones cinematográficas, televisivas, etc.
Don Aniceto Gutierrez, un español dueño de la panadería y fábrica de dulces (hasta tuvo un molino de harina) fue gestor e impulsor, entre otras cosas más, de traer la luz eléctrica y el asfalto al pueblo. A la calle de ingreso se le impuso su nombre
El acto de nombramiento coincidió con el día de su natalicio.
Reconocido homenaje a un pionero del pueblo.
Al igual que mis padres, lo conocí y traté personalmente, también a sus hijos y familia.
Carlos Keen también vivió la oportunidad, en febrero del 2005, de un gran festival de rock con varios artistas de renombre nacional, donde acudieron y acamparon numerosos seguidores.
Si hasta se ofrece por internet venta de pinturas con sus paisajes tradicionales y camperos.
Yo lo viví. Lo conozco desde la década del 50, allí viajábamos de vacaciones todos los años, pues mis padres tenían una casa en el pueblo y hasta llegaron a vivir en él sus últimos años.
Todos nos conocíamos y compartíamos vivencias.
La costumbre era llamarse por el apellido y/o con los sobrenombres que se asignaban.
La imaginación pueblerina era sabia, a casi todos los tocaba en suerte el apodo más justo; eran indiscutibles.
Otra costumbre tradicional eran algunos dichos o refranes de sus pobladores.
Quedaban grabados en la memoria colectiva por su ingenio en asemejar la realidad.
Existían personajes típicos que se destacaban por alguna característica propia, costumbre o modo de actuar y vivir.
Los acuerdo de partes eran verbales, no existían contratos escritos; solo se estrechaba la mano y se prometía "palabra de honor"; se cumplían, casi nadie no lo hacía.
Si alguien fallaba, a las pocas horas por todos ya era conocido.
El boca a boca funcionaba a la perfección. -"..me contó Fulano, que se lo dijo Mengano que no es de mentir, que Zutano no cumplió ….".
Funcionaba el tren, primero con locomotora a vapor, luego fue diesel.
Salía de Luján 3 veces por semana (lunes, miércoles y viernes), ida por la mañana y regreso a la tarde.
También viajamos en “El Pullmita”, colectivo regular de línea con seis frecuencias diarias; tres de ellas se extendían hasta el pueblo vecino de Villa Ruíz.
La denominación “El Pullmita” provenía del nombre de la primera empresa del transporte; luego de adquirida por otra colega, los pobladores continuaban con el primitivo vocablo.
Recuerdo su primera unidad, la conocí y viajé: ya bastante antigua, con carrocería de techo caído atrás, sobre su cola y apertura manual de puertas.
Luego se modernizó, fueron dos unidades, de mayor tamaño y capacidad, frontales, formato cuadrado, más altos y puertas mecánicas.
Existían dos caminos de tierra que llegaban a la RN 7, denominados "el angosto o corto" uno y "el ancho o largo" el otro, por sus amplitudes y/o distancia a la RN 7.
Cuando llovía, la salida o llegada era a caballo, en sulky, en carro, tractor o a pie.
En el año 1.963 se concretó un viejo y muy solicitado anhelo: la llegada del asfalto por el "ancho" y ya al año daba “la vuelta al pueblo” por su única calle principal, rodeando el predio del FFCC.
Se contaba con luz eléctrica, estafeta de correos, destacamento policial con personal fijo, escuela primaria, oficina de telefonía con operadora, panadería con horno propio, el club Independiente, canchas de paleta –de principios del siglo pasado- y de fútbol, reparto de diarios y revistas. Comercios de ramos generales que ofrecían desde alimentos, ropa, mercería, cereales, herramientas y hasta enseres agrícolas, aperos, recados, carnicerías con matanza propia, tienda, taller mecánico, herrería y algún otro que ya no recuerdo.
Hasta existió un surtidor de nafta con bombeo manual en el principal comercio.
No había farmacia, así que los remedios eran “por encargue” al conductor del colectivo.
Una fábrica de quesos y dulce de leche recibía el producto de los tambos, otra elabora fideos secos.
En el club Independiente se ofrecía cine o veladas bailables; en los bares, juegos de mesas, billares y salón con TV para recreación y reunión de familias.
Funcionaba y aún existen las instalaciones de la cancha de paleta, tamién de principio del siglo pasado.
Unas pocas cuadras más alejadas, la de fútbol con arcos y dimensiones reglamentarias donde nos divertíamos con los amigos y disputamos desafíos contra equipos de otros poblados vecinos.
De niño ya concurría a la estación ferroviaria, en horarios cercanos a la llegada del tren.
Junto al jefe y su ayudante me prendía en alguna tarea relacionada a la actividad.
Bajo la supervisión de alguno de ellos dos, accionaba las palancas de las señales y recibía o entregaba los mensajes y constancia de vía libre al maquinista, despachaba o recibía alguna encomienda, etc.
Lo que nunca logré hacer fue tañer la campana; el celoso jefe, con la gorra oficial en su cabeza, no delegaba esa función.Varios años de mi adolescencia concurrí a un tambo muy cercano al pueblo a colaborar en sus tareas.
Excepto ordeñar (nunca logré hacerlo) colaboraba con cualquier trabajo: arriar animales, apoyar (peonar) en el corral tambero, transportar leche en carros, rastrillar alfalfa, arrimar el montón de pasto, tirar la cigüeña en la parva, alimentar ganado y animales caseros, preparar el puchero y mate cocido para peones y demás personas, reparar y estirar alambradas, etc, etc.
Concurríamos a las ferias de subasta de ganado o remate de artículos de campo. Si se daba..., había que arriar animales, cargar y traer “a las casas” la compra realizada.
Generalmente se brindaba un “asado con cuero” donde sólo se abonaba la bebida.
Entablábamos partidos de fútbol con amistades o concurríamos a los bares a jugar al "honguito" (un pull con obstáculos para introducir la bola), al metegol, mirar TV y los encuentros de primera división, partidas de mus o truco de los mayores; planear alguna comida, fiesta, o "asalto" (música y baile en una casa con aporte de comestibles), o simplemente a charlar de cualquier cosa con los amigos.
Ya casado y con hijos seguí viajando a visitar a mis padres, allí establecidos en su vejez.
Actualmente lo seguimos repitiendo, pero agregamos a la nieta y sus padres.
Muchos se fueron, partieron. Los mayores ya no están. Quedan los hijos de algunos hijos.
Pasó el tiempo. Solo unos pocos y todos más cambiados.
Físicamente ya no nos conocemos, ni por nuestros nombres o apellidos, casi no nos recordamos.
No encontramos a los mismos.
Llegó otra gente. Hoy es turístico.
No obstante y por suerte, Carlos Keen vuelve a revivir.
Inconsciente comparo aquel pueblo y el de hoy. Los recuerdos vuelven a mi memoria.
Comentario Final. En este pintoresco pueblo se tejieron muchas historias y persisten muchos recuerdos.
La adición de "volver" es la más sugestiva y puede transformarse en una adicción.
Un pueblo con “todas la de la ley”.
Las fotografías son de nuestra propiedad y de la weeb.
Autor: Carlos Massarutto - Lomas del Mirador - Pcia Bs As. - Diciembre/2007.

lunes, 21 de mayo de 2018

UN PERSONAJE de YAVI.
Relato escrito en abril del 2006.
Ubicación geográfica: Norte de Jujuy.
Datos:
Fecha del viaje: marzo/2.006.
Integrantes: 2 personas: Carlos y Susana, los abuelos en su auto Renault 9.
Itinerario: salida desde Lomas del Mirador (Gran Bs. As.), ciudad de Santiago del Estero, Rosario de La Frontera (Salta), en provincia de Jujuy, Humahuaca, Susques y Purmamarca, Rosario de La Frontera (Salta), Rafaela (Santa Fe) y regreso a Lomas del Mirador (Gran Bs. As.).Extensión: 5.053 kms. Duración: 12 días.
RELATO.
Día 6- 8:30 Hs desayuno y en colectivo regular de línea salimos por RN 9 al norte con destino final La Quiaca distante 175 km y a 3.442 msnm.
A poco de salir comienza la cuesta de Azul Pampa -que sube hasta los 3.730 msnm- dejando atrás el paisaje de la quebrada y comenzando la puna.
Tres Cruces con 3.707 msnm es puerta de salida de los minerales de plomo, plata y zinc extraídos de los yacimientos de la zona.
Abra Pampa con 3.484 msnm, en alguna oportunidad se la denominó “Siberia Argentina” por lo desolado del lugar es un centro de servicios que nuclea a la población de la puna jujeña, y donde se han plantado olmos siberianos para mitigar el rigor climático.
Luego viene la laguna Rontuyoc, visible al este de la ruta, Puesto del Marqués, La Intermedia, Pumahuasi y La Quiaca, previa detención por un piquete.
Esta es una ciudad fronteriza con Bolivia, el final de la RN 9 y antigua posta de camino al norte.
Una recorrida por sus calles y la zona del mercado, luego buscamos un vehículo que nos transportara a la localidad de Yavi, distante a 16 km al este con 3.500 msnm.
EL LUGAR.Yavi esta ubicada sobre un pequeño valle adjunto al río de igual nombre y es un antiquísimo pueblo con construcciones de adobe sobre una meseta en declive que remata en cerros cercanos. Con paisaje árido a su alrededor y solamente vegetación tupida en cercanías del río.
Visitamos su iglesia de Nuestra Señora del Rosario y San Francisco (MHN) anterior al año 1676, de construcción simple y con un interior no muy grande que contrasta con el lujoso alhajamiento, ricas tallas del maderamen del coro, ornamentación en el púlpito y los dorados del altar mayor.
Ubicada en el centro de un pequeño predio cerrado por una calle circular de piedra, posee imágenes de gran calidad hechas en tallas de madera de maguey y una colección de antiguas pinturas.
A un costado de ella se ubica la Casa del Marqués de Tojo donde funciona un museo histórico con salas rectangulares que rodean un gran patio cuadrado.
Allí funciona una biblioteca pública y una muestra arqueológica con piezas halladas en la zona.
Ya avanzada la tarde y finalizada una recorrida por sus calles aledañas y parte del curso del río regresamos al “centro” para ubicar otro vehículo que nos devolviera a La Quiaca.
Allí encontramos a una turista oriunda de Mercedes pcia Bs As, que tenía igual meta que nosotros: regresar con algo a La Quiaca.
El panorama era desolador, un pueblo casi sin habitantes, de edificaciones extremadamente antiguas, veredas altas, calles de ripio y tierra, un sol a pleno y calor.
Solo unas voces lejanas desde la escuela, algunos niños jugando al fútbol en patio de piedra.
EL PERSONAJE y su MEDIO.
Pasaron dos vehículos con resultado negativo: el primero no había capacidad para tres personas más; el segundo -una camioneta- no era su destino.
A medida que avanzaba el tiempo empezaba a crecer un poco nuestra preocupación, pues se acercaba el horario de salida para el regreso en el colectivo de línea.
Oh sorpresa!! vemos venir solo un coche con el conductor y me dije: ésta es la nuestra.
Las mujeres dijeron: en eso.. vos estas loco!!
El “remís” -luego de mirarlo bien- era un Fiat modelo 1500 de alrededor del año 68 un poquito…, bastante…, muy caído!!, pero andaba.
Su conductor, un puneño (supongo de no mucha edad) de características similares al Fiat, con solo 3 o 4 dientes expuestos en cada sonrisa, muy cordial se ganó el viaje.
Por que se lo ganó, por que se cobra $ 1.00 per cápita y se juntan 4 personas, así el viaje vale $ 4,00. Nosotros somos tres pero igual pagamos por los cuatro.
Aceptó contento, subieron las mujeres atrás y yo al lado del puneño e iniciamos la vuelta a La Quiaca.
El remís hacía más ruido que enloquecido baterista de rock, el tapizado casi no había, lo poco que le quedaba eran jirones, los vidrios de las ventanillas delanteras no se si estaban bajos o no existían, el espejo retrovisor bailaba al compás del camino, igual no tenía espejo.
Nos pusimos a charlar con el conductor puneño, muy simpático, ameno, alegre y conocedor de la zona y de las dificultades allí existentes.
Comenzamos alegremente y con mucha buena onda, así que pregunta va, respuesta viene durante todo el recorrido.
-Yo: está un poco caído el Fiat?.
-El: si un poco, pero anda bien y tira. Tiene que seguir ayudándome todavía, me colgó el Escort y despliega una sonrisa amplia.
-Yo: como fue eso, que le pasó?
-El: Compré un Escort un poco más moderno, pero se me fundió, bah me jodieron. Así que volví a rescatar el Fiat que lo había dejado en el gallinero, lo puse en marcha otra vez y salio de nuevo a caminar.
-Yo: como es eso del gallinero?
-El: Sí lo había tirado en el fondo, y las gallinas dormían adentro, en los asientos, sobre el tablero, si busca por ahí debe haber algunos granos todavía y risa amplia con los 4 dientes a la vista.
-Yo: bueno las que tuvieron suerte son las gallinas, ahora viven en casa más nueva, le van a pedir mejor comida.
-El: Tiene razón, eso no lo había pensado, ahora ya era carcajada a boca abierta, y dientes libres.
-Yo: le hizo alguna limpieza cuando salió del gallinero y antes de sentarse al volante?, a ver si bajamos premiados.
-El: Sí lo repasé todo, no creo que haya quedado algún resto de cag… de las gallinas. Pero cuando se bajen revisen por las dudas. Otra gran carcajada; ya los dientes no importaban.
-Yo: no habrán quedado en el Fiat algunos huevos de las ponedoras?
-El: Nooo!!, seguro que no. Los guaguas grandes se encargan de recojerlos, para la tortilla.
A esta altura, atrás las mujeres no salían de su asombro, comentarios entre ellas y un poco de participación en la charla. La señorita de Mercedes meta sacar fotos con su cámara digital.
Era una representación de teatro: el puneño y yo en el escenario, ellas el público.

En las curvas sonaban fuertes ruidos de las ruedas o tren delantero, aparte de todos los demás del coche.
-Yo: funciona la bocina?
-El: no sé, pero no hace falta, el Fiat sólo se hace oir.
Esta vez las carcajadas fueron de todos y comprendimos que era lo único que había.
-Yo: llegaremos a La Quiaca?.
-El: seguro, apostamos algo?
-Yo: no que pierdo, pero lo decía por la hora de salida del colectivo.
-El: risa pícara, entendió la ironía y mi safada.
La conversación siguió con respecto al estado de los caminos de la puna y las precauciones a tener en cuenta.
Le comenté una idea que me daba vueltas: salir de La Quiaca a Santa Catalina y bajar por el lado oeste de la laguna de Los Pozuelos para pasar por Laguinillas y Rinconadas en un auto común.
Me dijo: hágalo sin miedo y confirmó datos que yo ya conocía. Proporcionó otros más que son para tener presente; demostraba ser un experto conocedor de las dificultades de la zona y como encarar las cosas para pasar los inconvenientes que puedan presentarse.
Agregó, ahora necesitan camionetas 4 x 4 para andar por la puna, pero le cuento algo, yo lo he hecho un tiempo atrás y con éste mismo Fiat, solo hay que elegir la época del año, llevar bidón con nafta, unas herramientas y alfombras de goma por si se queda en el barro.
Al llegar a La Quiaca nos acercó lo más posible puente internacional, pero esquivando hacerse ver en la zona del mercado, por las dudas me dijo:
A buen entendedor pocas palabras dice el refrán: el no era remisero y no quería ser detectado por los caporales que operan los servicios.
No existió ningún inconveniente, aboné el viaje con $ 5,00 dejándole el peso sobrante de propina. A su vez la señorita que nos acompañaba quería pagar su parte; le fue entregada al puneño.
Esta vez la sonrisa fue muy grande, auténtica, satisfecha. Muy cordialmente nos saludamos y despedimos, nos dio su nombre pero lamentablemente no lo recuerdo.
CONCLUSIONES.Comentamos entre nosotros tres lo vivido en esos 16 km. Fueron 16 km de experiencias de vida. Como una sencilla persona nos enseña tantas cosas que desconocemos.
Tratamos de entender como una familia con esposa y varios hijos se la debe rebuscar para “vivir” en condiciones difíciles de una zona extrema con escasas oportunidades.
Otra bella historia de vida que deja un mayor conocimien
to la nuestra gente de alejadas latitudes y de sus costumbres.
Las fotografías son de nuestra propiedad.
Experiencia vivida por Carlos Massarutto y Susana Villa en Mar/2006 de Lomas del Mirador- Bs As.

viernes, 4 de agosto de 2017

CACHI – SALTA.
Un ejemplo de Buena Educación.

Relato escrito en agosto del 2017.
Ubicación geográfica: NO de Argentina.


Datos.
* Fecha del viaje: octubre/2.000.
* Integrantes: el matrimonio de Carlos y Susana en empresa de transporte de línea.
* Motivo: celebración con demora de los 25 años de casados; además otros dos objetivos: Cachi con la cuesta del Obispo y el tren a las nubes.
* Itinerario: salida desde terminal de ómnibus de Liniers  en viaje directo a ciudad de Salta y regreso en avión a destino.
* Extensión: 4500 km.   Duración: 7 días.

Nota Previa: hemos escrito en agosto/2017 un viaje realizado en octubre/2003, casi 14 años después.
Nos basamos solo en la memoria, ya que contamos con pocas anotaciones.
Por ello quizás, olvidemos algunos detalles, que e
speramos sean pocos.
El motivo del viaje fue un regalo que nos dimos: cumplir 30 años de casados.
2da Nota Previa: Siempre acostumbramos a viajar en nuestro vehículo, pero para esta ocasión se desató un inconveniente.
Resulta que poco tiempo atrás fui sometido a una operación quirúrgica; por supuesto ya tenía el alta médica respectiva,
Mi opinión era realizar -como siempre- el viaje en automóvil. Mi esposa no opinaba igual.
Sus razones eran: viaje extenso, mucho manejo, correr riesgos innecesarios, etc.
Además, hacer algo distinto a lo acostumbrado y disfrutar como turistas convencionales en ésta celebración.
Por supuesto la decisión fue dejar descansar el R-9 en el garage!!. 

RELATO.
Día 3- jueves 3/10/2000:
·        hoy nos toca viajar a una localidad y caminos no conocidos pero de los cuales tenemos excelentes referencias.
Desayunamos y caminando a la terminal de ómnibus para abordar el colectivo que nos lleva al extremo norte del los valles Calchaquíes.
En la dársena de salida el citado vehículo: modelo antiguo, de muchos años de vida, frontal, motor interno, doble fila de dos asientos comunes y angosto pasillo.
Las bodegas ya estaban completas de paquetes y bultos de los pasajeros, pero continuaba la carga sobre el techo, en el portaequipaje; hasta la rueda de auxilio viajaba en él y una bicicleta todo terreno de un turista de llamativa remera y bermudas que componía el pasaje.
Había bastantes pasajeros con niños y más paquetes en sus manos, así que subimos lo más pronto posible para ubicarnos en los asientos que teníamos asignados: el primero del lado derecho para tener toda la visión completa del frente y de ese costado.
Partió en horario y se dirigió al sur levantando pasajeros con niños y bultos que se sumaban al portaequipaje o dentro del colectivo durante todo el trayecto.
Estimo que la proporción es: una madre, cinco hijos y 15 paquetes todos adentro!!!.
Pasó por Cerrillos e ingresó en Chicoana; subieron pasajeros, maestras y escolares; introdujo encomiendas para debía bajar en distintos puntos del recorrido, como ser: bolsas con pan, alimentos, discos de arado, embrague de un vehículo, herramientas y no recuerdo que otras cosas más.
Nuestra visión se limitaba solo a la ventanilla del lado derecho, del parabrisas del frente???
Fin del asfalto e inicio del ripio; se comenzó a trepar por la quebrada de Escoipe, a bajar pasajeros y a dejar bultos en puntos acordados donde esperaba alguien para recibirlos.


También fueron subiendo alrededor de 10 o 12 niños de guardapolvo blanco hacia alguna escuela rural.
El comportamiento, tanto del pasaje como de los escolares era excelente; muchisímos viajaban parados y apretujados pero sin ninguna queja ni molestia hacia los demás.
Nos llamó la atención el respeto y educación de los escolares: cada uno de ellos a medida que fueron ascendiendo al colectivo saludaron y solicitaron permiso para ubicarse en el final.
Durante el trayecto en que viajaron permanecieron silenciosos y no hubo ni gritos ni bullicio.
En un punto, sobre el mismo camino, una maestra rural esperaba frente a su escuela; bajaron todos los escolares saludando con “hasta luego” al conductor y al pasaje.
El camino de la quebrada  se enroscaba y vadeaba arroyos con coloridas y hermosas vistas de los cerros y verdes praderas.
Tomamos fotos por la ventanilla y sobre el parabrisas (ya había descendidos mucho pasaje), cuando uno de los conductores me dice: “no gaste fotos, resérvelas para arriba”.
Yo pensé: “para arriba”? si estamos trepando cada vez más por la quebrada.
Hicimos una detención en un lugar que justamente se denomina Escoipe: un pequeño parador de paredes de piedra, su fondo es la ladera del cerro y una espléndida vista del valle y montañas allá a lo lejos.
Salgo a observar el paisaje y tomar fotos; encuentro al llamativo turista de la bicicleta e inicio conversación sobre el lugar. Resultado era extranjero (irlandés) y casi no hablaba español; nos entendimos un poco en base a señas y pocas palabras.
Continuamos viaje, el terreno más árido, seguíamos trepando cada vez más hasta que comenzó la famosa Cuesta del Obispo.
Su camino es bastante ancho en muchos tramos y con curvas amplias que facilitan la circulación. Su vista es espléndida: a ambos lados y por encima se observa por donde se debe transitar.
Más adelante nos detenemos, bajan unos 10 o 12 jóvenes que son esperados por el guarda parque para recorrer el Parque Nacional Los Cardones.
Seguimos un corto trecho y el conductor detiene el colectivo y nos dice: “bajen, observen el paisaje, saque fotos y cuenten lo que ven a toda las amistades”
Es un mirador natural al borde del camino: a nuestros pies y abajo se divisa todo el valle, el enroscado camino que discurre por las laderas del los cerros dejando ver los distintos niveles de circulación y con un espectacular colorido a sol radiante.
La espectacular vista debe ser tomada en varias fotos pues una o dos no alcanzan a completarla.
Allí entendimos por que dijo el conductor: “no gaste fotos, resérvelas para arriba” y tenía razón.
Enseguida llegó el punto de máxima altura: Piedra del Molino con 3.600 msnm, donde se encuentra la piedra que da nombre al lugar: una enorme roca de moler tallada en granito, material que no es propio del lugar y cuyo origen se desconoce.
Aquí bajó el turista extranjero con su bicicleta todo terreno a emprender el regreso pedaleando a la ciudad de Salta.

El terreno se transforma en una enorme planicie de altura, la pampa de Tin Tin,  con un camino asfaltado denominado recta del mismo nombre y con vista del blanco nevado de Cachi.
El camino se bifurca: al NO hacia La Poma y al SO a Payogasta.
Esta localidad, que fuera un importante poblado del siglo XIX, es hoy un caserío de agricultores que cultivan las tierras inmediatas.

Siendo medio día llegamos a Cachi, pasaron casi 4 horas de viaje recorriendo solo unos 170 km.
Cachi alcanzó su mayor desarrollo a fines del siglo XIX, siendo lugar de invernada de las tropillas de vacunos y mulas en camino hacia las minas y borateras de Chile y Bolivia.
Se asentó en una pequeña meseta situada en el ángulo que forma la unión de los ríos Cachi y Calchaquí, donde la pendiente es más suave.
Almorzamos rápidamente en un comedor cercano y nos dedicamos a recorrer el poblado.
Recorrimos sus calles, visitamos la iglesia de San José (MHN), silueta propia del siglo XVIII, con extensa nave y dos capillas transversales, pisos de madera y techo con arcos de mampostería blanca donde se apoyan tablas de madera de cardón y ubicada frente a una plaza seca con piso de piedra.
Luego nos corrimos a su lateral a conocer el museo arqueológico con galería neogótica a manera de recova donde es posible apreciar una excelente muestra didáctica que organizó un grupo de arqueólogos en la década del 70 y que sigue el proceso prehispánico de la región.
Seguimos trepando sus calles en dirección a una hostería del ACA para luego regresar por otras calles y observar desde arriba el río Calchaquí  y edificaciones típicas del pueblo.
Finalmente recurrimos a la plaza principal, cercada en su perímetro por pircas de piedras y observando jugar los niños de la escuela gozar de unos mates.
Se hizo la hora de subir al colectivo para el regreso a la ciudad de Salta, con bastantes menos pasajeros y haciendo el mismo y único camino que el de la mañana.
En el parque nacional Los Cardones nos detenemos a esperar que trajeran a una de las jóvenes que estaba descompuesta por el recorrido en altura y bajo el pleno sol.
Luego en la escuela rural suben todos los niños escolares en regreso a sus casas.
Nuevamente el “buenas tardes” a todos y a medida que fueron descendiendo el “hasta mañana” y cada uno cuidaba de sus hermanos menores que bajaban por los senderos de las laderas.
Hasta el conductor les aconsejaba a los mas mayores el cuidado de los menores.
Fueron subiendo algunos pasajeros y descendían a medida que se llegaba a las localidades más importantes hasta que arribamos a la terminal de bus de la ciudad capital sobre el final del día.
Al hotel, ducha, breve descanso, a caminar por el centro, cenar dispuestos en mesas sobre la vereda en la esquina de la plaza principal y al descanso.
Final de la jornada: muy recordada por lo que nos deparó, con esplendidas vistas de la geografía y lo destacado: la educación y comportamiento de los escolares.

Aprendimos como se respeta el tiempo de los demás.
Comentario Final:
Lindo viaje y distinto a los habituales. El hacerlo sin el coche nos permitió caminar mucho la misma ciudad salteña. Cumplimos con los objetivos propuestos, además del atrasado festejo nuestro aniversario.
El Renault descansó en el garage, lo notamos un poco resentido.
Las fotografías son de nuestra propiedad.
Experiencia vivida por Carlos Massarutto y Susana Villa en octubre/2000.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Paso cordillerano de AGUAS NEGRAS.
Ubicación: NO de la pcia de San Juan.
Relato escrito en junio/2005.
Datos:Fecha del viaje: Febrero/2.002
Integrantes: 2 personas: Carlos y Susana (un matrimonio de recientes abuelos), en auto convencional –Renault 9 Std. Año 1994.
Itinerario: Bs. As., Potrero de los Funes, ciudad de San Juan, San José de Jáchal, Pismanta, Barreal, ciudad de San Juan, San Agustín del Valle Fértil, La Falda y Buenos Aires.
Extensión: 4.300 kms. En 12 días.
Relato de la excursión:Veníamos desde San José de Jachal hacia El Rodeo por RN 150, asfaltada con dirección E – O, -por la famosa Cuesta del Viento- y nos alojamos en el Hotel Termal de Pismanta, para en la mañana del siguiente día hacer el paso internacional de Aguas Negras con 4.780 m.s.n.m.Día 6- 8:00 Hs desayuno y a Las Flores (5 km por RN 150 N – S) para combustible, víveres, gaseosas/agua mineral y masticables.
Seguimos por RN 150 con destino al Paso de Aguas Negras (94 km en dirección este - oeste).
Nota: ¿por que “Aguas Negras”?.
Visión que se tiene del agua que discurren por las rocas negras del glaciar. Estas rocas negras y pulidas dan al agua cristalina un engañoso color negro por el cual le ha valido el nombre.
El primer tramo (35 km) son de asfalto y a 7 km se cruza el puesto de aduana, para luego seguir por una larga recta por la desnuda planicie con vistas a la cordillera nevada.
A los 25 km se arriba al pie del macizo cordillerano y se continúa por la angosta quebrada del Agua Negra, junto al arroyo, e internándose en la cordillera de Olivares, uno de los cordones de la cordillera Frontal.
Sigue el paisaje encajonado y sinuoso, siempre junto al arroyo, que ofrece pequeños rincones para detenerse a matear y/o descansar próximo al puesto de gendarmería de Arrequintín.
Se dejó el asfalto aproximadamente en Guardia Vieja y se continua por un buen ripio, todo en ascenso, sin grandes dificultades, muy pintoresco, con rocas de variado colorido que siempre avanza junto al arroyo de Aguas Negras (con bordes escarchados) hasta arribar al paso fronterizo con Chile a una altura de 4.780 msnm.

Un dato: gendarmería y aduana permite el paso sin cumplir los trámites de salida del país, para el caso de recorrer la ruta, conocer y volver antes del horario de cierre (18:00 hs).
Solo retienen los documentos personales y del automóvil que son reintegrados en el regreso.
En el paso internacional, y como homenaje a n/ país, gozamos un poderoso mate y charla con un grupo de europeos de regreso a La Serena- Chile.

Luego de un corto paseo por lado chileno (que no es tan vistoso en esa altura) regresamos en bajada hasta la aduna de Arrequintín, para reintegro de los documentos retenidos, alrededor de las 15:00Hs.
Durante el ascenso, se agrandan cada vez mas, los manchones blancos de hielo que divisamos desde el llano.
Sigue así hasta tenerlos a mano a la vera del camino; es posible tocar las formas congeladas de los eternos “penitentes” y hasta circular con el auto entre ellos. IMPAGABLE.
Allí en ese puesto realizamos control de frenos del coche (luego digo el por qué) y almorzamos bajo los árboles junto al arroyo y descanso.
Aprox. 17:30 Hs. continuamos el regreso con parada y charla en gendarmería para comentar el paseo realizado.
En este lugar, volvimos la mirada hacia atrás para observar los manchones de hielo en los elevados picos blancos de los cerros y nos preguntamos: ¿hasta allí arriba pasamos con el auto, caminamos y tomamos fotos?.
Luego llegada a Las Flores y una recorrida más amplia por esta localidad, también por Iglesia y de regreso por caminos rurales de su valle hacia Pismanta.
Ahora comento el por que del control al auto: durante la trepada (aprox. 3000 msnm) noté que no funcionaba la bocina. Un inconveniente menor, aún cuando es útil en montaña.
Mas arriba detecté que no tenía freno de pedal. Este no resultaba tan menor, pero seguimos igual.
Probé varias veces el pedal y nada, de la bocina ni me acordé.
El regreso hicimos la bajada bien despacio, del lado opuesto al precipicio, pisando lo mas posible arena y ripio finito que frenara el auto y todo a pura caja de velocidad.
En el puesto de gendarmería, post charla, revisé cañerías, depósito del líquido de frenos, mangueras y traté de ver manchas que me indicaran algo.
Resultado negativo, todo se presentaba normal.
Entonces pedí que me dejaran abierta la barrera, retrocedí un buen trecho, puse primera, arranqué y frené.
Oh! Sorpresa: todo O.K., repito la maniobra en forma mas brusca y O.K., pruebo la bocina y O.K. No entendía nada??? Luego y razonando, supongo que se debió a la baja presión y carencia de oxigeno: creo que el motor se tragaba todo el aire y no se abastecía el servo freno; sobre la bocina será problema en la membrana, si es así como funciona.
Actualmente sigo con el mismo freno y bocina sin reparación alguna.
De regreso al hotel, por RN 150 y hacia el este, sale un camino insignificante que nos lleva a la capilla colonial de Achango (primera capilla jesuistica levantada en San Juan y declarada MHN).
Ubicada en lo alto del monte y con vista hacia el valle oriental, enmarcado por el largo cordón cordillerano de la sierra Negra.
En este solitario paraje y con animada concurrencia de lugareños de las aldeas de la zona se realiza una festividad religiosa , donde para su ceremonia, se cubre el piso de la nave (como en antaño) con coloridas mantas nuevas tejidas en telar por sus feligreses.

Allí tomamos la merienda con mate y regreso al hotel Termas para ducha, baño termal, descanso cena y caminata en la noche por la ruta, a cielo abierto y cubierto de estrellas.
UN DIA INOLVIDABLE QUE NOS DEJO MUY GRATOS RECUERDOS.
Conversamos durante la cena nos dijimos: “vencimos a la montaña”!!!.
Pero enseguida reflexionamos: NO, no vencimos, ella solo nos permitió llegar un poco más alto, conocerla, apreciarla algo más y disfrutarla.
Ahora será momento de pensar en otra nueva excursión.

Las fotografías son de nuestra propiedad.
Hasta la próxima.
Experiencia vivida por Carlos Massarutto y Susana Villa en Feb/2002.
Lomas del Mirador – Pcia Bs As.

sábado, 2 de mayo de 2015

UN REMIS en YAVI.

UN PERSONAJE de YAVI.
Fecha de la visita: martes 14-Ago-2007.
Relato escrito en abril del 2006.
Ubicación geográfica: Norte de Jujuy.
Datos:
Fecha del viaje: marzo/2.006.
Integrantes: 2 personas: Carlos y Susana, los abuelos en su auto Renault 9.
Itinerario: salida desde Lomas del Mirador (Gran Bs. As.), ciudad de Santiago del Estero, Rosario de La Frontera (Salta), en provincia de Jujuy, Humahuaca, Susques y Purmamarca, Rosario de La Frontera (Salta), Rafaela (Santa Fe) y regreso a Lomas del Mirador (Gran Bs. As.).Extensión: 5.053 kms. Duración: 12 días.
RELATO.
Día 6- 8:30 Hs desayuno y en colectivo regular de línea salimos por RN 9 al norte con destino final La Quiaca distante 175 km y a 3.442 msnm.
A poco de salir comienza la cuesta de Azul Pampa -que sube hasta los 3.730 msnm- dejando atrás el paisaje de la quebrada y comenzando la puna.
Tres Cruces con 3.707 msnm es puerta de salida de los minerales de plomo, plata y zinc extraídos de los yacimientos de la zona.
Abra Pampa con 3.484 msnm, en alguna oportunidad se la denominó “Siberia Argentina” por lo desolado del lugar es un centro de servicios que nuclea a la población de la puna jujeña, y donde se han plantado olmos siberianos para mitigar el rigor climático.
Luego viene la laguna Rontuyoc, visible al este de la ruta, Puesto del Marqués, La Intermedia, Pumahuasi y La Quiaca, previa detención por un piquete.
Esta es una ciudad fronteriza con Bolivia, el final de la RN 9 y antigua posta de camino al norte.
Una recorrida por sus calles y la zona del mercado, luego buscamos un vehículo que nos transportara a la localidad de Yavi, distante a 16 km al este con 3.500 msnm.
EL LUGAR.Yavi esta ubicada sobre un pequeño valle adjunto al río de igual nombre y es un antiquísimo pueblo con construcciones de adobe sobre una meseta en declive que remata en cerros cercanos. Con paisaje árido a su alrededor y solamente vegetación tupida en cercanías del río.
Visitamos su iglesia de Nuestra Señora del Rosario y San Francisco (MHN) anterior al año 1676, de construcción simple y con un interior no muy grande que contrasta con el lujoso alhajamiento, ricas tallas del maderamen del coro, ornamentación en el púlpito y los dorados del altar mayor.
Ubicada en el centro de un pequeño predio cerrado por una calle circular de piedra, posee imágenes de gran calidad hechas en tallas de madera de maguey y una colección de antiguas pinturas.
A un costado de ella se ubica la Casa del Marqués de Tojo donde funciona un museo histórico con salas rectangulares que rodean un gran patio cuadrado.
Allí funciona una biblioteca pública y una muestra arqueológica con piezas halladas en la zona.
Ya avanzada la tarde y finalizada una recorrida por sus calles aledañas y parte del curso del río regresamos al “centro” para ubicar otro vehículo que nos devolviera a La Quiaca.
Allí encontramos a una turista oriunda de Mercedes pcia Bs As, que tenía igual meta que nosotros: regresar con algo a La Quiaca.
El panorama era desolador, un pueblo casi sin habitantes, de edificaciones extremadamente antiguas, veredas altas, calles de ripio y tierra, un sol a pleno y calor.
Solo unas voces lejanas desde la escuela, algunos niños jugando al fútbol en patio de piedra.
EL PERSONAJE y su MEDIO.
Pasaron dos vehículos con resultado negativo: el primero no había capacidad para tres personas más; el segundo -una camioneta- no era su destino.
A medida que avanzaba el tiempo empezaba a crecer un poco nuestra preocupación, pues se acercaba el horario de salida para el regreso en el colectivo de línea.
Oh sorpresa!! vemos venir solo un coche con el conductor y me dije: ésta es la nuestra.
Las mujeres dijeron: en eso.. vos estas loco!!
El “remís” -luego de mirarlo bien- era un Fiat modelo 1500 de alrededor del año 68 un poquito…, bastante…, muy caído!!, pero andaba.
Su conductor, un puneño (supongo de no mucha edad) de características similares al Fiat, con solo 3 o 4 dientes expuestos en cada sonrisa, muy cordial se ganó el viaje.
Por que se lo ganó, por que se cobra $ 1.00 per cápita y se juntan 4 personas, así el viaje vale $ 4,00. Nosotros somos tres pero igual pagamos por los cuatro.
Aceptó contento, subieron las mujeres atrás y yo al lado del puneño e iniciamos la vuelta a La Quiaca.
El remís hacía más ruido que enloquecido baterista de rock, el tapizado casi no había, lo poco que le quedaba eran jirones, los vidrios de las ventanillas delanteras no se si estaban bajos o no existían, el espejo retrovisor bailaba al compás del camino, igual no tenía espejo.
Nos pusimos a charlar con el conductor puneño, muy simpático, ameno, alegre y conocedor de la zona y de las dificultades allí existentes.
Comenzamos alegremente y con mucha buena onda, así que pregunta va, respuesta viene durante todo el recorrido.
-Yo: está un poco caído el Fiat?.
-El: si un poco, pero anda bien y tira. Tiene que seguir ayudándome todavía, me colgó el Escort y despliega una sonrisa amplia.
-Yo: como fue eso, que le pasó?
-El: Compré un Escort un poco más moderno, pero se me fundió, bah me jodieron. Así que volví a rescatar el Fiat que lo había dejado en el gallinero, lo puse en marcha otra vez y salio de nuevo a caminar.
-Yo: como es eso del gallinero?
-El: Sí lo había tirado en el fondo, y las gallinas dormían adentro, en los asientos, sobre el tablero, si busca por ahí debe haber algunos granos todavía y risa amplia con los 4 dientes a la vista.
-Yo: bueno las que tuvieron suerte son las gallinas, ahora viven en casa más nueva, le van a pedir mejor comida.
-El: Tiene razón, eso no lo había pensado, ahora ya era carcajada a boca abierta, y dientes libres.
-Yo: le hizo alguna limpieza cuando salió del gallinero y antes de sentarse al volante?, a ver si bajamos premiados.
-El: Sí lo repasé todo, no creo que haya quedado algún resto de cag… de las gallinas. Pero cuando se bajen revisen por las dudas. Otra gran carcajada; ya los dientes no importaban.
-Yo: no habrán quedado en el Fiat algunos huevos de las ponedoras?
-El: Nooo!!, seguro que no. Los guaguas grandes se encargan de recojerlos, para la tortilla.
A esta altura, atrás las mujeres no salían de su asombro, comentarios entre ellas y un poco de participación en la charla. La señorita de Mercedes meta sacar fotos con su cámara digital.
Era una representación de teatro: el puneño y yo en el escenario, ellas el público.

En las curvas sonaban fuertes ruidos de las ruedas o tren delantero, aparte de todos los demás del coche. 
-Yo: funciona la bocina?
-El: no sé, pero no hace falta, el Fiat sólo se hace oir.
Esta vez las carcajadas fueron de todos y comprendimos que era lo único que había.
-Yo: llegaremos a La Quiaca?.
-El: seguro, apostamos algo?
-Yo: no que pierdo, pero lo decía por la hora de salida del colectivo.
-El: risa pícara, entendió la ironía y mi safada.
La conversación siguió con respecto al estado de los caminos de la puna y las precauciones a tener en cuenta.
Le comenté una idea que me daba vueltas: salir de La Quiaca a Santa Catalina y bajar por el lado oeste de la laguna de Los Pozuelos para pasar por Laguinillas y Rinconadas en un auto común.
Me dijo: hágalo sin miedo y confirmó datos que yo ya conocía. Proporcionó otros más que son para tener presente; demostraba ser un experto conocedor de las dificultades de la zona y como encarar las cosas para pasar los inconvenientes que puedan presentarse.
Agregó, ahora necesitan camionetas 4 x 4 para andar por la puna, pero le cuento algo, yo lo he hecho un tiempo atrás y con éste mismo Fiat, solo hay que elegir la época del año, llevar bidón con nafta, unas herramientas y alfombras de goma por si se queda en el barro.
Al llegar a La Quiaca nos acercó lo más posible puente internacional, pero esquivando hacerse ver en la zona del mercado, por las dudas me dijo:
A buen entendedor pocas palabras dice el refrán: el no era remisero y no quería ser detectado por los caporales que operan los servicios.
No existió ningún inconveniente, aboné el viaje con $ 5,00 dejándole el peso sobrante de propina. A su vez la señorita que nos acompañaba quería pagar su parte; le fue entregada al puneño.
Esta vez la sonrisa fue muy grande, auténtica, satisfecha. Muy cordialmente nos saludamos y despedimos, nos dio su nombre pero lamentablemente no lo recuerdo.
CONCLUSIONES.Comentamos entre nosotros tres lo vivido en esos 16 km. Fueron 16 km de experiencias de vida. Como una sencilla persona nos enseña tantas cosas que desconocemos.
Tratamos de entender como una familia con esposa y varios hijos se la debe rebuscar para “vivir” en condiciones difíciles de una zona extrema con escasas oportunidades.
Otra bella historia de vida que deja un mayor conocimiento la nuestra gente de alejadas latitudes y de sus costumbres.

Las fotografías son de nuestra propiedad.
Experiencia vivida por Carlos Massarutto y Susana Villa en Mar/2006 de Lomas del Mirador- Bs As.