miércoles 19 de agosto de 2009

El Chalten, Emblemático!!!

Visitamos a El CHALTEN.
Ubicación geográfica: Pcia de Santa Cruz- Patagonia Austral.
Datos:
* Fecha del viaje: marzo/2008.
* Integrantes: el matrimonio de los abuelos Carlos y Susana. * Motivo: descubrir dos localidades del extremo sur argentino.
* Itinerario: Aeroparque a Calafate, luego Ushuaia y regreso.
* Extensión: 7000 km. Duración: 11 días.
RELATO.
Desde un año atrás la abuela Susana venía insistiendo en visitar estos destinos con traslados aéreos; tenía la idea fija y no retrocedía en sus intenciones.
Yo pensaba ir con en auto para comenzar a explorar desde Comodoro Rivadavia al sur, cruzar el estrecho de Magallanes y llegar a Ushuaia.
El regreso: pasar por El Calafate y recorrer la ruta 40 al norte para encaminarnos a casa. Era ambicioso pero posible; mayor cantidad de tiempo, costo y largos tramos de ripio; pero quien te quita lo conocido!!!
Para ambas posturas se oponían algunos puntos: depender de la aerolínea con sus cancelaciones e imprevistos cambios, insuficiencia de combustible por conflictos y la idea fija de Susana.
Tras extensas discusiones, acordamos por la postura de Susana, en caso contrario: divorcio.
Itinerario.
Día 1- viernes 07/03/2008- Bien temprano partimos hacia El Calafate.
La ansiedad de Susana y su temor a llegar tarde hizo que dos horas antes de la partida ingresemos al hall de LADE en Aeroparque... Temía perder el vuelo!!!
Chequeo, embarque en un Fockker F-28, de 60 a 65 asientos de capacidad, con escalas en Mar del Plata y Comodoro Rivadavia. Nos ubicamos delante del ala y sobre el lado derecho.
Vuelo tranquilo con sol arriba de las nubes hasta Comodoro, de allí observando la estepa patagónica desde el aire. Un desayuno luego de cada ascenso y sándwiches al final.
Arribamos a las 12:15 hs al aeropuerto de Lago Argentino en Calafate.
Compartimos el remís con una joven pareja española hasta nuestra hostería, al ingreso del pueblo.
Muy rápido arrancamos a pie al centro -unas 15 cuadras- un muy breve vistazo y a la terminal de micros para indagar horarios para viajar al glaciar. Allí fuimos, navegamos por el brazo Rico hasta el frontón helado.
Luego recorrimos todas las pasarelas y nos dimos el gustazo de saborear unos mates calentitos con la excelente vista del blanco paredón de hielo y profundo azul de sus grietas. No se repite tan seguido!!!. Al regreso a la ciudad indagamos sobre las posibilidades para el siguiente día de llegar a "El Chaltén".

Día 2- sábado 08/03/2008- intentamos encarar el nuevo paseo al pueblo vecino.
Despertamos bien temprano, duchas, desayuno y rápido a la terminal de micros. Motivo: la posibilidad de obtener pasajes a El Chaltén, distante unos 230 km.
Mucha suerte, salimos inmediatamente en el servicio de refuerzo junto a otras 5 parejas más de turistas extranjeros. Los únicos nacionales éramos nosotros y el conductor, un joven salteño.
Aún oscuro, el tiempo no se presentaba bien y lloviznaba, amaneció nublado, comenzaron luego algunas débiles resolanas, finalmente salió el sol y fue un muy buen día, aunque bastante fresco.
Hermoso recorrido que bordea la cabecera del lago Viedma para acercarse a las alturas santacruceñas.
Una zona bella y natural, bastante dura, aún no invadida por el turismo masivo.
El pintoresco camino recorre la RN 40 al norte y comienza con el cruce del ancho río Santa Cruz, próximo a su naciente en el lago Argentino.
Luego se traspasa el río Las Leonas poco antes de su desembocadura –que vincula los lagos Argentino y Viedma- y nos acompaña por más de 54 kms.
Nos detenemos en el parador Luz Divina, más adelante esta el antiguo hotel Las Leonas; desde ambas se aprecia la cercanía del agua del río Las Leonas por sus bosquecillos de sauces y álamos en medio de los pastos duros de la estepa.
A los 130 km el desvío por la RP 23 hacia el oeste, que corre arrimada a la margen norte del lago Viedma y deja ver como telón lejano las cumbres cordilleranas.
Este lago de forma alargada va de oeste a este, con casi 80 km de largo y promedio de unos 15 km de ancho, de más de 1.000 km2 de superficie recibe en su ribera oeste al gran glaciar Viedma, las aguas del campo de hielo y las de los cerros Torre, Chaltén o Fitz Roy, Puntiagudo y otros pertenecientes al Parque Los Glaciares.
Tras el cruce de puentes de los ríos Barrancas y de Las Vueltas se ingresa a dicho Parque Nacional..
Ya se venía divisando a lo lejos la silueta del famoso cerro Fitz Roy o Chaltén, casi siempre rodeado de nubes. Originalmente los tehuelches lo denominaron Chaltén, que significa “montaña de humo”en lengua aonikenk.
Luego el perito Francisco Moreno lo re-denominó Fitz Roy en honor a un marino inglés y gran explorador del extremo sur de América.
En un punto panorámico se detiene el vehículo, bajamos a disfrutarlo y tomar fotografías.
Allí enfrente su silueta inconfundible, con sus picos helados entre algunas nubes y blancos glaciares a su alrededor. Impresiona, Majestuoso, Inconfundible !!!.
El legendario Chaltén o Fitz Roy es uno de los picos más hermosos y emblemáticos de la Cordillera de los Andes Austral, se deja admirar.
Un macizo granítico de afiladas paredes formado por rocas de extrema dureza y una cúpula de hielo eterno.
Una cumbre trágica y deseada por andinistas de todo el mundo que, escondida entre las nubes, preside un cordón montañoso rico en leyendas.
Una maravilla natural, cumbre de 3441 mts de altitud, que junto a los cerros Torre de 3128 mts, Aguja Poincenot de 3002 mts, Puntiagudo de 1768 mts, Saint Exupery, Egger, Techado Negro, Adela y otros es imán de los amantes del montañismo del mundo.

A las 11:10 hs el ingreso al joven poblado de montaña “El Chaltén” (creado en 1985), ubicado dentro del Parque Nacional, pequeño y pintoresco, encerrado entre laderas de los cerros y ubicado al pie del imponente cerro Chaltén o Fitz Roy, declarado capital nacional del trekking por las intensas actividades que se pueden realizar de a pie y en contacto con la pura naturaleza.
Compramos alimentos, almorzamos al aire libre junto al río y nos dirigimos hacia la cascada El Chorrillo por el camino que se dirige a la laguna del Desierto.
Es una importante caída de agua que proviene desde lo alto de la ladera; forma un abundante y límpido arroyo que discurre entre las rocas con destino al cercano río de las Vueltas.
Al regreso adquirimos algo en la panadería del pueblo para acompañar el mate, tomamos un descanso y gozamos el solcito en una magnifica y fresca tarde.
Conversamos cordialmente con una pareja de turistas suizos que viajaron en el mismo bus; nos entendimos, aún con la dificultad del idioma.
Caminamos por calles del poblado hasta partir de regreso. Mirando hacia arriba y ahí no más, las siluetas oscuras de los picos, ahora con luz solar de fondo. Impresionante!!!
Desde el bus nuevamente disfrutamos del paisaje: reflejo del sol en el agua del gran lago y todos los cerros en sombras en el ocaso del día.
Final de la jornada: intensa, comenzó muy temprano, concluyó de noche y tarde; satisfechos por haber tenido la oportunidad de contemplar y gozar a El Chaltén.
Nuestras vivencias.
Es sabido que nos atraen las montañas y las disfrutamos a todas, pero algunas nos resultan distintas.
Siempre las observamos y admiramos. Nos producen sensaciones especiales.Ellas son el enorme y majestuoso Aconcagua, el distinguido y bello Tupungato, el vistoso y colorido Cerro de los Siete Colores y el siempre blanco Lanín.
Ahora se nos incorporó uno nuevo: el cerro El Chaltén o denominado actualmente Fitz Roy.
Su imponente silueta es visible desde toda la localidad y áreas más lejanas de la zona.
Es un símbolo de la patagonia austral y un desafío para los andinistas a lo largo del tiempo.
Experincia vivida por Carlos Massarutto y Susana Villa- Lomas del Mirador Bs.As.- marzo/2008.

martes 17 de febrero de 2009

Pampa de Achala, el antiguo trazado.

La vieja ruta del camino de Altas Cumbres.
Relato escrito en diciembre/2007.
Datos:
Fecha del viaje: octubre/1973.
Integrantes: Carlos y Susana, recién casados, en ómnibus con destino a Huerta Grande en la pcia de Córdoba.
Ubicación geográfica:
El valle de Punilla esta delimitado por el cordón oriental o Sierras Chicas al este y cordón Central o de las Sierras Grandes al oeste. Sus localidades son atravesadas por la RN 38 que corre en sentido S-N.
En el inicio encontramos a la más importante: Villa Carlos Paz con su lago San Roque.
Siguiendo al N, las más conocidas son Bialet Masset, Cosquín, La Falda, La Cumbre, Capilla del Monte, Cruz del Eje y Villa de Soto.
Entre ellas se ubican otras más pequeñas pero dignas de ser visitadas, como ser: Santa María, Casa Grande, Valle Hermoso, Huerta Grande, Villa Giardino y Los Cocos, Cuchi Corral y San Marcos Sierra.
La localidad de Huerta Grande está intercalada entre La Falda y Villa Giardino o Thea, en el tramo medio y equidistante de Villa Carlos Paz a Capilla del Monte.
En cada salida, hacia ambos sentidos, se repetía el paso por ellas.
RELATO.
Nuestro alojamiento era la denominada “Casa Serrana” perteneciente al Personal de Correos y Telecomunicaciones: gran extensión, buena comodidad e instalaciones, amplios jardines y rodeado de naturaleza con diferentes especies de plantas y flores.
En aquella época -octubre/73- toda la zona no era lo que hoy es. Pueblos abiertos, tranquilos, poco tránsito, sin bullicio.
En Villa Carlos Paz, caminando desde la ruta era posible comtemplar el lago San Roque.

Cruzando las lomadas de los cerros a pie, concurríamos al centro de Huerta Grande.
Era pacífico, sin ruidos ni bocinas, con gente amable y comercios libres de gentío que daba gusto pasear por sus calles.
En cada oportunidad de tener un rato libre nos acercábamos para recorrerlo.

Visitar aquellos viejos comercios de artículos tradicionales, con pisos de madera pino tea lustrada, con un aroma particular, repletos de artesanías y excelente atención.
Nos dejó un grato recuerdo que repetimos en vacaciones con nuestros hijos.
Tanto con excursiones contratadas como con servicios de línea conocimos el Valle de Punilla y de Calamuchita.
Una jornada la dedicamos a cruzar a Traslasierras y llegar al cordón occidental.
* Por la primitiva traza del camino de Pampa de Achala en las Altas Cumbres cordobesas.
De mañana bien temprano salimos al sur, hacia Villa Carlos Paz, donde paramos a desayunar.
Pasando Icho Cruz se inició un camino en ascenso, con hermosas vistas por los faldeos de El Carmen. En aquella época era de todo ripio recorrido, con curvas y contacurvas cerradas, angostos puentes de una sola mano que atravesaban los arroyos.
Más arriba comenzó un área desprovista de árboles y escasa vegetación.
Ingresamos en la conocida “ruta de Pampa de Achala” por donde se corría la tradicional competencia del rally cordobés, generalmente ganada por un famoso corredor (ya fallecido) de Mina Clavero.
El angosto camino de ripio iba en ascenso a medida que el paisaje se tronaba, cada vez más, “piedra pura” y ausente de vegetación.
Una detención cerca de Copina para observar los cerros y el valle desde arriba.
Para esa época, allí instalado, un campamento de Vialidad construía la nueva traza y el asfalto de la actual RN 20, hoy denominado “el camino de las Altas Cumbres”.
En cercanías de Copina comenzaron los angostos puentes colgantes que permitían atravesar arroyos, grietas o fallas montañosas. Eran alrededor de cinco o seis.
Para acceder en varios de ellos, el vehículo (un corto colectivo) debía maniobrar repetidas veces para embocar el puente bien recto y sin golpear los espejos laterales.
Marcha atrás hasta tocar la ladera con el para-golpe trasero; hacia adelante para lo mismo con el delantero, sobre los postes del puente. Trataba de embocar e ingresar bien derecho al angosto puente; varias personas cerraban los ojos para no observar.
Después, las cerradas curvas y profundos precipicios se sucedían casi sin importar.
Este camino cruza las Sierras Grandes y el punto de máxima altura de la Pampa de Achala alcanza 2.200 msnm.
Esta Pampa es una planicie de altura con formaciones rocosas aborregadas y pastizales muy cortos, azotada con constantes vientos. En invierno, muy fría se cubre de nieve y/o hielo.
Nos detenemos en la hostería de “El Cóndor” (hoy cerrada) donde paramos a tomar algo y disfrutar del lugar.
Colocado sobre la pared detrás del mostrador yacía un enorme cóndor con sus alas desplegadas, que mediría unos 3 mts de envergadura. Impresionaba!!.
Seguimos adelante y volvemos a detenernos en el paraje de Villa Benegas, donde se elaboraba artesanías en cerámica negra. Se ofrecían en un puesto artesanal sobre el camino.
Continuamos, comenzó el descenso y arribamos a Mina Clavero. Se ingresaba con orientación NE (actualmente es sur), almorzamos y seguimos por RP 15 a Cura Brochero y Taninga.
Allí desvío al oeste por RP 28, hacia las Sierras de Pocho, pasar por Las Palmas con vistas de sus palmeras y varios extinguidos volcanes.
Luego de traspasar cinco túneles excavados en la roca y de distinta longitud, arribamos a los llanos de La Rioja, que contemplamos, allá abajo, iluminados a pleno sol.
Regreso a Taninga con parada en un almacén de campo a merendar y tomar algo: consistió en dos sándwiches de salame y una cerveza bien fría dado que el calor apretaba.
Retomamos la RP 15 al norte, traspasamos Salsacate, San Carlos, La Higuera y Villa de Soto.
Allí continuamos por RP 38 a Cruz del Eje y al sur por el conocido Valle de Punilla hasta Casa Serrana, justo para la cena.
Las duchas habrán quedado para antes de dormir o para la mañana del día venidero, pues la jornada fue larga, con una extenso regreso, pero magnifica por lo visto y conocido.
Que nos dejó?
Se modificó la vieja traza del camino de Pampa de Achala; ya no cruza los puentes colgantes ni traspasa la hostería de “El Cóndor”, ni Villa Benegas e ingresa a Mina Clavero por lado sur.
Se construyó la nueva RN 20 con un ancho asfalto (en partes tiene hasta tres manos), con amplias banquinas que permiten detenciones, un ágil y seguro viaje, aún en condiciones adversas.
Para abrir este camino debió dinamitarse extensos tramos de paredes de rocas.
Nuestra recomendación: es hacerlo a baja velocidad, despacio y sin apuros para gozar de la belleza del paisaje.
Comentario Final:
Un buen viaje, disfrutamos del camino de montaña con sol y calor cordobés.
Hoy no se puede repetir, ya no es el mismo; se fueron el ripio y los puentes, llegó el asfalto.
Tenemos atesorado haberlo conocido y recorrido en su traza original.
Hoy lo hacemos por el asfalto y sin pensar, lo comparamos con aquel: que hermoso fue!!!
Ah, también pasamos la luna de miel.
Las fotografías corresponden a agosto/2001.
Experiencia vivida por Carlos Massarutto y Susana Villa- Lomas del Mirador- Bs As- octubre/1973.

martes 25 de noviembre de 2008

Paso San Francisco y Termas de Fiambalá.

Fuimos al Paso Internacional y a las Termas.
*Fecha del viaje: setiembre/2.005.
*Integrantes: los abuelos Carlos Massarutto y Susana Villa, solos en el Renault 9 std.
*Itinerario: de Lomas del Mirador a Capilla del Monte (Córdoba), Villa Unión y Chilecito (La Rioja). Fiamb de altoalá en la pcia de Catamarca, Anillaco (La Rioja), Dean Funes, Río Ceballos (Córdoba) y regreso a casa.
*Extensión: 4.300 km. en 13 días.
Prólogo. Luego de transitar por La Rioja queríamos recorrer y conocer ese extremo de la provincia de Catamarca.
Teníamos como meta anclar en Fiambalá, para intentar alcanzar el Paso San Francisco.
Es el cruce natural sobre la cordillera de Los Andes a 4.750 msnm, limítrofe con Chile.
Altitud muy respetable con solo imaginarse 4,8 km hacia arriba, subir 48 cuadras.
Comparable con la distancia entre Plaza de Mayo hasta Primera Junta o Plaza Italia.
RELATO.
Jornada 7- viernes 23/09/05: En la tarde de un viernes 7/09/05 llegamos a Tinogasta luego de transitar polvorientos caminos de la antigua traza de la RN 40.
En esta ciudad nos aprovisionamos del combustible necesario (repostamos al tanque del auto y llenamos un bidón grande adicional que portábamos) dado que a partir de allí no existen estaciones de servicio.
Nos encaminamos a Fiambalá, 53 km por RN 60 traspasando San José, Santa Rosa, La Aguadita y San Pedro, por un lindo camino asfaltado entre dunas, montañas y sol; pero observando amenazantes manchones de obscuras nubes por sobre los picos de los cerros del oeste: un cielo negro plomizo que impresionaba.
En el ingreso al pueblo nos informamos en gendarmería sobre el paso San Francisco: imposible y cerrado por tormentas y mucha nieve en la alta cordillera.
Fiambalá se encuentra ubicada entre la ladera de la cordillera de Los Andes al oeste, la cordillera de San Buena Aventura al norte y las sierras de Fiambalá al este, cercana al filo del Calvario y a una altura de 1550 msnm.
Sus primitivos pobladores fueron Los Cacanos (aborigen de alta montaña) y fiambalos (parcialidad calchaquí de diaguitas).
Se sostienen dos orígenes sobre su denominación: una de ellas, zona de “Pianwalla” de Los Cacanos y que significa “penetración a la alta montaña”; la segunda, “zona de fuertes vientos”.
Se duda de la primera alternativa, por la utilización y orígen de la letra “w”.
Jornada 8- sábado 24/09/05: nos decidimos a encarar el camino hacia el paso internacional de San Francisco.
Solicitamos información sobre las condiciones climáticas en la alta montaña a personal de la oficina de Turismo, que vía TE con el puesto de Gendarmería de Las Grutas, responde: paso cortado por continuar el temporal con intensas nevadas y tránsito muy peligroso, recomienda además no llegar siquiera a al puesto.
Nos dijimos: ¿qué hacemos?. La respuesta fue: “y vamos… hasta donde lleguemos”.
Un matrimonio de Colonia Caroya con un Fiat Palio se interesó en la excursión y partimos juntos hasta donde se pueda llegar, sin arriesgar el pellejo dado que hay que seguir conociendo.
Retomamos la RN 60 pavimentada rumbo oeste, pasamos por Guanchín, pequeño caserío de pircas, siguiendo con un paisaje semiárido, arenoso pero con hermosas vistas de los cordones de montañas solapadas unas detrás de otras que asciende suavemente por el bolsón de Fiambalá hasta a la cuesta de Loro Huasi.
Allí la ruta se angosta y emprende un sinuoso ascenso entre fuertes relieves arcillosos junto al río Guanchín de poco caudal con excepción de las épocas de lluvia y deshielos del verano.
Se pasa por El Chañaral y por El Algarrobal, para que a partir aproximadamente del km 50 (tramo de ripio), el paisaje se encajona para formar un estrecho cañón rocoso lleno de curvas y con un intenso colorido conocido como Las Angosturas.
Esta pintoresca quebrada se abre hacia Chaschuil, para luego girar el camino al norte, y junto al río internarse en el valle cordillerano el mismo nombre por unos 100 km que lo recorre en una interminable recta de suave pendiente entre faldas andinas de escasa vegetación.
En este tramo se presentó un inconveniente: se cortó el cable del embrague de nuestro R 9.
Bueno manos a la obra: teníamos uno de repuesto, así que deslizamos el auto a la banquina (por suerte fue el un lugar amplio y sin peligro), retiramos el roto, colocamos el nuevo y probamos: no embragaba.
No le encontramos la solución a la regulación automática del pedal.
En base a lo que ya habíamos visto y las escazas posibilidades de llegar o acercarnos (100 km por medio) al puesto de gendarmería, decidimos girar en regreso a Fiambalá, sin la funcionalidad del embrague y metiendo los cambios de trepo, a la fuerza.
Arrancar en segunda y viajar lento era la consigna. Pasar al tercer cambio significaba elevar las revoluciones del motor y con mano bien firme forzar el ingreso de dicha velocidad, esperando no oír chillidos de la caja.
Transcurrió todo normalmente, aunque el regreso en descenso y a baja velocidad insumió bastante tiempo.
Nos quedó sin conocer el tremo final del camino y sin cumplir la meta de alcanzar el paso cordillerano.
Igualmente no hubiéramos pasado por el temporal.
Integrará la excusa por un pronto regreso.
Posterior a almorzar en la hostería y hacer regular el embrague por un mecánico, partimos a conocer las Termas de Fiambalá.
Distante a 15 km al SO de la ciudad, por ruta pavimentada en dirección a las sierra de Fiambalá, que atraviesa llanos hacia la linda quebrada Las Pircas en una tarde de fuerte viento sur que trasladaba nubes de arena de un costado al otro de camino.
Las termas se ubican en una quebrada de 2300 msnm con manantiales y vegetación que sombrean las terrazas pircadas donde se embalsan las aguas termales.
De épocas precolombinas, conserva su encanto natural y contienen las aguas que brotan en lo alto a 80 grados, y que en su caída por alrededor de 20 rústicas piletas de piedra escalonadas, se van enfriando hasta los 30 grados y dando una agradable gradación de temperatura para el uso.
Nos encontramos con el matrimonio cordobés, charlamos y pasamos lo que quedaba de la tarde y regreso.
Cena con los compañeros de viaje, sufrir con una granizada (por suerte corta y leve) e intensa lluvia. El temporal también había llegado a Fiambalá.
Comentario Final:
-No pudimos completar todo lo que habíamos planeado hacer, pero lo que hicimos fue muy fructífero.
-Se nos presentaron algunos inconvenientes que nos dio algo de bronca, pero una vez superados lo sentimos como algo más que contar, usarlos como experiencia y estar prevenidos para otras oportunidades.
-Una vez más el Renault 9, un FENOMENO, ni una sola pinchadura en todo el viaje !!!!
Sobre el cable del embrague cortado: nos dijo: “vine de fábrica en el 94 y duré hasta ahora, cuanto más querés que aguante todavía??.
Tiene razón, omití reponerlo dentro de los límites normales de uso; ahora ya esta preparado para el viaje siguiente... solo hay que llenar el tanque !!!
- Lo que nos quedó pendiente de conocer constituye la nueva meta a encarar en un futuro cercano. Que excusa no ????.
Experiencia vivida por Carlos Massarutto y Susana Villa- Lomas del Mirador- Bs As- setiembre/2005.

lunes 24 de noviembre de 2008

Antigua Traza de la R.N. 40.

Nos fuimos por el antiguo camino de la Ruta Nacional 40.
*Fecha del viaje: setiembre de 2.005.
*Integrantes: los abuelos Carlos y Susana
en el Renault 9.

*Itinerario: de Lomas del Mirador a Capilla del Monte (Córdoba), Villa Unión y Chilecito (La Rioja). Fiambalá en la pcia de Catamarca, Anillaco (La Rioja), Dean Funes, Río Ceballos (Córdoba) y a casa.
*Extensión: 4.300 km. en 13 días.
Prólogo.
Transitamos por La Rioja conociendo varios sitios de nuestro interés.
Teníamos como meta alcanzar el Paso San Francisco, con 4.750 msnm, limítrofe con Chile.
Para ello, debíamos llegar desde Chilecito (LR) a Fiambalá, en la pcia de Catamarca.
Aquí describimos el trayecto realizado para arribar Tinogasta por un camino casi inusual.
RELATO.
7ma jornada- viernes 23/09/05: El plan era unir Chilecito con Tinogasta por la antigua traza de la RN 40.
Tras unos 25 km al norte de Chilecito, esta vieja traza se desviaba a izquierda, traspasando el poblado de Plaza Vieja para arribar la localidad de Famatina (hoy sobre la RP 11).
Camino asfaltado que traspasa varias localidades: Alto Carrizal, Angúlos, Santo Domingo y Campanas.
De allí, se abandona el pavimento y sigue al norte hasta la ciudad de Tinogasta en pcia de Catamarca.
Proseguía por la díficil cuesta de Zapata (hoy vedada al tránsito) para arribar a Belén.
El trazado actual RN 40, asfaltada, tambien con rumbo norte hasta Pituil (corre más al este de la antigua), sigue al NE a San Blas de los Sauces, Alpasinche y prosigue, por un nuevo recorrido, a Belén y valles calchaquíes.
Antes del desvío cercano a Chilecito, en San Nicolás sobre RN 40, conocimos un reconstruido “calendario diaguita”, donde dialogamos con un lugareño descendiente de indígena, quien ofició de ilustrador.
De forma circular –de unos 25 a 30 metros de diámetro- todo tapizado con pequeñas rocas obscuras, en su centro se enclava una fina y alta piedra angular, a la cual convergen una gran cantidad de radios (excepto uno), también de piedras de color claro, que dejan dibujadas muchas figuras triangulares.
El exceptuado (se inicia en el perímetro y finaliza en uno de los radios sin alcanzar el punto central), indica la orientación norte y permite conocer todas las restantes posiciones cardinales.
Además la sombra de la piedra central funciona como “reloj solar” y determina los días con un conteo de las figuras triangulares.
También se encuentra la capilla de San Nicolás que conserva un altar y retablo de madera, dorado a la hoja, labrado por los indígenas de las misiones jesuíticas.
La ciudad de Famatina, con 1500 msnm, esta flanqueada por el cordón montañoso de igual nombre y las sierras de Velazco. Al pie del cerro, es un tranquilo poblado que merece ser disfrutado.
Frente a su plaza principal se ubica la iglesia parroquial de San Pedro de Famatina donde se venera un antiguo cristo de madera (que se presume proveniente del Perú), articulado en brazos y cabeza, con concurridas peregrinaciones de viernes santo. Cuenta además con la imagen vieja de San Pedro sentado en una silla de oro.
Posterior a Famatina pasamos por Alto Carrizal, luego por camino sinuoso de La Aguadita –de gran belleza y entre cordón montañoso- por la iglesia del Niño de Hualco, que guarda una imagen de solo 4 cm de alto (quizás la más pequeñas de las imagenes veneradas), el río Blanco, poblado de Angúlos, el río Playas y llegamos a Campanas, que cuenta con la iglesia de San José de las Campanas (MHN) de mediados del siglo XVIII.
Allí, las alternativas a seguir para llegar a Tinogasta eran dos: una por asfalto, más larga, unos 160 km, llegando a Pituil y continuando por la actual RN 40, asfaltada, hacia San Blas de Los Sauces, Alpasinche y RN 60 a destino.
La segunda, ripio arenoso, más corta -unos 80 km- que pasa por La Cuadra o pueblo de los cardones, Potrerillo y Costa de Reyes, parajes casi inexistentes a simple vista.
Optamos por la aventura, la que cumplía con nuestro objetivo, más corta y entretenida que juega en cercanías de la sierra de Copacabana, por donde no cruzamos ni pasamos, ni fuimos sobrepasados por ningún ser humano ni vehículo hasta cercanías de Tinogasta.
Transitamos por ondeados caminos arenosos, desérticos, polvorientos, rodeados de vegetación achatada que discurre entre dos cordones serranos: el Famatina al O. y el Copacabana al E. Nos llamó la atención, entre curvas del camino, observar y traspasar la polvareda que dejaba nuestro auto.
Otra curiosidad: circulando por la parte baja del ondeado
camino, no ver los laterales, pues las lomadas y su rala vegetación nos superaban en altura. Solo visible adelante hasta la siguiente curva; atrás nube de polvo.
Volvió el asfalto cerca de Tinogasta, arribamos al centro, paramos frente a la plaza principal, nos pasamos el plumero y ubicamos un lugar para almorzar algo, ya era la media tarde.
Dimos una recorrida, repostamos combustible al tanque del auto y llenamos un bidón adicional que portábamos; hacia el norte ya no existen estaciones de servicios, es la última. Nos encaminamos a Fiambalá para tratar el cumplir la siguiente objetivo.
Comentario Final:
- Pudimos concretar lo que habíamos planeado hacer, fue interesante y muy sabroso.
- Nos abordaron sensaciones distintas: cierto temor por el aislamiento y la enorme satisfacción de haberlo logrado sin inconvenientes; entendimos que el celular es solo un adorno.
- Comentamos: a Famatina hay que volver para quedarse unos días. Nació una nueva propuesta.
Carlos Massarutto y Susana Villa- Lomas del Mirador- BsAs- setiembre/2005.

viernes 21 de noviembre de 2008

Por VINCHINA en LA RIOJA.

Encajada en el río VINCHINA.


*Fecha del viaje: setiembre de 2.005.
*Integrantes: siempre los abuelos en solitario: Carlos Massarutto y Susana Villa, en el Renault 9 std.
*Itinerario: de Lomas del Mirador a Capilla del Monte en Córdoba, luego Villa Unión y Chilecito en La Rioja. Seguimos a Fiambalá (Catamarca), Anillaco (La Rioja), Dean Funes y Río Ceballos (Córdoba) y regreso.
*Extensión: 4.300 km. en 13 días.
Prólogo.
Pensamos concretar tres objetivos principales: el primero, disfrutar del Parque Nacional de Talampaya, que en lengua quichua significa “río seco del tala”.
El segundo consistía en conocer estrellas diaguitas de Vinchina, y por la Quebrada de La Troya, llegar a Jagué.
La yapa: intentar algo más, si era posible y el camino se lo permite al R-9, seguir a Laguna Brava. Lo último, en Catamarca, alcanzar el Paso San Francisco de 4.750 msnm.
Algunas se cumplieron, pero otras no; quedaron como deuda pendientes para otra posterior salida.
RELATO.
4ta jornada- martes 20/09/05: hacía dos días que habíamos llegado a Villa Unión y se lo dedicamos al Parque de Talampaya y otros lugares de la zona.
Pos desayuno, salida al norte por RP 26, que en 36 km alcanza a Villa Castelli con 1250 msnm. Recorrida por el poblado y continuamos a conocer “el infiernillo” y cerro El Toro, en las afueras de la villa accediendo por caminos que salen junto al cementerio.
Intentos fracasados, dado que para el primero, trabajaba una cuadrilla a fin de despejarlo por caída de piedras; y para el segundo, el colchón de arena nos impedía transitar con el R- 9. Avanzamos con el mismo rumbo otros 33 km más a San José de Vinchina con 1480 msnm; una recorrida por el pueblo lleno de pancartas políticas por la visita del vicegobernador en campaña electoral.
Pasamos por el destacamento de Gendarmería Nacional a requerir informes y anoticiar sobre la idea de llegar a Jagué, a través de la Quebrada de La Troya y si es posible alcanzar la Laguna Brava.
Iniciamos el viaje y a la salida del pueblo existen dos vados del río Bermejo o Vinchina.
El primero seco sin una gota de agua, no así el segundo, que traía abundante caudal por cierre del anterior y mantenimiento de otro cruce cercano.
Descalzos y arremangados medimos la altura del agua, marcando los límites para nuestro coche. Dudamos que hacer, lo dejamos estacionado en lugar adecuado y cruzamos a pie el vado.
En la margen opuesta y posterior a una breve trepada se encuentran las “estrellas diaguitas de Vinchina”. Allí vamos a conocerlas y tomar fotos.
Son varias, de interesantes dibujos simétricos de piedras de colores en forma de estrella que se atribuyen a la cultura Aguada.
Regresando hacia el auto, el conductor de una camioneta nos aconsejó atravesar el vado en zig-zag –no de frente- para así evitar la mayor profundidad del curso. Pensamos como correcta la observación planteada.
En sentido contrario al nuestro cruzó un Clío muy resuelto, y nos dijimos: si pasó el Clío!!!.
Gustó la idea y seguimos el consejo, iniciamos el vadeo en zigzag. ¿Pero que pasó?
Las ruedas delanteras se enterraron en la arena del vado.
Aquí estrenamos la pala plegable para liberar al rodado con resultado negativo.
Pedimos auxilio al conductor de un camión regador que allí operaba, quien gentilmente lo cruzo y, cuarta de remolque mediante, trató de sacarnos marcha atrás, pero en subida: también se varó el camión!!!.
Junto al conductor y su ayudante tratamos de zafarlo de la arena, con las palas, algunas ramas de yuyos y piedras, para que las ruedas pudieran pisar más firme. Resultado negativo.
Un rato después aparecieron tres camionetas 4x4 de Vialidad y de una empresa contratista de la misma repartición, que con una larga eslinga de acero y tirando hacia adelante, pudieron sacar al R-9 de su baño de inmersión en aguas riojanas.
Ya pasado el medio día y temiendo mayor caudal de líquido para el final de la tarde, en nuestro regreso, decidimos no continuar hacia Jagué y Laguna Brava, por ende esta aventura quedo pendiente y será un motivo más para regresar en otra oportunidad.
Nos corresponde agradecer la gentileza por la ayuda prestada de los integrantes de la camioneta de la empresa contratista. Además, sin cobro alguno y negándose a aceptar nuestra propina. Ahora para volver al poblado debíamos cruzar nuevamente el río pero en sentido contrario.
Nos aconsejaron hacerlo, recto, bien de frente, no en zig-zag, por donde lo hacen todos los vehículos, pues allí la arena esta firme.
Esta vez cruzamos el río solos, bien, sin ayuda; pensamos: el que sabe... sabe… Adquirimos experiencia.
Tratamos de almorzar en Vinchina, donde uno de los comedores estaba cerrado y el otro reservado a la comitiva oficial, así que nos encaminamos de regreso a Villa Castelli y pudimos satisfacer la necesidad gastronómica.
Pero que vemos allí delante!! Estacionado sobre la banquina de la ruta una "avioneta" con custodia policial.
Respondía a la comitiva oficial de visita en campaña. Consulté para sacar una foto.
Me dije: tengo que documentarlo como prueba, pues cuando lo cuente, pensaran cuanto torrontés bebí.
Aprendimos que para vadear no solo es importante el caudal de agua, dirección y fuerza, sino que también, determinar correctamente que lecho tiene el mismo.
Regresamos a Villa Unión y destinamos la tarde para observar la villa desde su mirador, luego a conocer Banda Florida, en la margen (o banda) opuesta del río Bermejo o Vinchina, con su curioso cementerio enclavado en las afueras y en un lugar semicircular entre las rocas de los cerros, un buen mate bajo los árboles, visita a la localidad de Los Palacios (famoso por su vino patero) y regreso al hotel, cena, caminata y observar el desfile de carrozas y postulantes a reina de la primavera, dado que era el martes 20 de septiembre.
Día de finalización del invierno que nos tocó pasar en suerte, con metas sin lograr y propósitos a cumplir.
Comentario Final:
- No pudimos realizar todo lo que habíamos planeado hacer, pero lo que hicimos fue muy sabroso.
- Se nos presentaron algunos inconvenientes que nos dio algo de bronca, pero una vez superados, lo sentimos como algo más para contar, usarlos como experiencia y estar prevenidos para otras oportunidades.
- Lo que nos quedó pendiente de conocer, es la nueva meta a cumplir en la primera de cambio. FLOR de EXCUSA, NO ????
Experiencia vivida por Carlos Massarutto y Susana Villa- Lomas del Mirador- Bs As- setiembre/2005.


jueves 23 de octubre de 2008

VILLAVICENCIO y sus Caracoles.

Recorrimos sus entrañas.
Ubicación geográfica: Cuyo- Mendoza.
Datos:
* Fecha del viaje: marzo/2007.
* Integrantes: los abuelos Carlos Massarutto y Susana Villa en automóvil.
* Otro viaje a la provincia cuyana. Debut de alta montaña para el nuevo Corsa.
La idea era: base en Uspallata, recorrer la cordillera, conocer nuevos sitios de interés y revivir los ya conocidos. La deuda pendiente: enroscarnos en los Caracoles de Villavicencio.
* Itinerario: salida de Lomas del Mirador, Villa Mercedes- pcia de San Luís, ciudad de Mendoza, Uspallata, y regreso a Lomas del Mirador.
* Extensión aproximada: 3.450 kms. Duración: 12 días.
Comentario. Un compañero de estudio que conoció los Caracoles de Villavicencio nos transmitió la inquietud. Siempre nos recordaba con placer el haberlos conocidos.
Años pasados recorrimos la ruta desde la ciudad capital hasta el ex Hotel Termas de Villavicencio. Ya avanzada la tarde desistimos de transitar los caracoles hacia Uspallata para no regresar de noche. Lo dejamos como objetivo para una próxima oportunidad y al fin se dio.
RELATO.
Domingo 4/03/07, viaje de ida hasta Villa Mercedes para pernoctar allí, ingresando a conocer localidades no visitadas, como ser Rojas, Rufino y Laboulaye.
Las mismas características para el siguiente día visitando el dique Paso de las Carretas y la nueva Ciudad de La Punta en la pcia de San Luis y noche en Mendoza capital..
A media mañana, al oeste hacia Uspallata en la precordillera andina transitando la RN 7 por cuestas, gargantas naturales, túneles excavados en la roca viva del cerro, curvas y contra curvas, a la vera del río Mendoza hasta llegar el valle e Uspallata, donde verdean potreros de alfalfa, chacras y bellas alamedas.
Además de visitar distintos lugares de interés recorrimos en varias oportunidades la ruta hacia la cordillera, con detenciones y caminatas; arribando a Las Cuevas y ascendiendo al Monumento al Cristo Redentor con 4.200 msnm, tras una serpenteante subida de exigente dificultad que en 9 km asciende casi 1000 de altura.
En la tarde del miércoles 7/03 decidimos ir hasta el ex Hotel Termas de Villavicencio.
Camino de ripio que entra en un valle abierto y semidesértico, teniendo a un lado las sierras de Uspallata y al otro las del Chacay.
Más adelante se torna sinuosa y se arriba al punto de máxima altura de la dilatada meseta: Cruz de Paramillo con 3.000 msnm, donde la tarde se presentaba bastante nublada.
Existe un mirador desde donde se divisa el cerro Aconcagua y el valle de Uspallata.
Alrededor del 1.700 los jesuitas explotaron una mina de plata y construyeron una pequeña capilla de piedra con una cruz que dio el nombre al lugar.
A partir de allí comienza el descenso hacia el ex Hotel Termas, el camino se torna muy sinuoso y la niebla se hacía cada vez más intensa.
Al girar de ladera, la visión era prácticamente nula (no más de 10 o 15 mts) lo que nos desalentó a seguir adelante, por dos motivos: uno el peligro de circular en ciego y no poder ver quien viene de enfrente, el segundo nos perdíamos todo la imagen de los famosos caracoles de Villavicencio.
Donde se pudo, invertimos el sentido de la marcha y comenzó el regreso. En Cruz de Paramillo comenzó la bajada y el sol nuevamente iluminaba el cielo.
Dos días después el segundo intento de cumplir con los caracoles de Villavicencio, tras los consejos de un lugareño que presagiaba buen tiempo y sin niebla en los caracoles.
El mismo recorrido pero al llegar a Cruz de Paramillo se tornó con neblinas y presagiamos otro intento fracasado. Por suerte no fue así; al girar de ladera, si bien seguía nublado, había muy buena visibilidad.
Comenzó el sinuoso descenso, con fuertes precipicios, abundante vegetación y excelentes vistas; el angosto camino cada vez más cerrado y pronunciado hasta arribar al ex hotel.
Detenidos en un punto panorámico, bien pegados a la ladera, en lugar
visible para otro viajante, observamos la cima de cerros que quedaban por debajo de nuestro nivel de altura y allá lejos, al fondo, se observaba entre la vegetación, pequeño, el edificio del ex Hotel Termas.
Transcurrieron horas entre caminatas, paseos y mate. Al salir, mientras Susana tomaba fotos, leo el aviso en un cartel, que consignaba: “… alta dificultad, suma en primera velocidad…”
Respetuoso voy a hacer caso, por algo será…, puse primera, aceleré y a trepar las mimas curvas y contra curvas cerradas, con ladera y precipicio a ambos lados y ripio en bastante mal estado.
En 1ra velocidad y pisando fuerte el acelerador hicimos los primeros 9 km continuos de recorrido.
Luego pude colocar la siguiente marcha para transitar, entre 1ra y 2da velocidad, 8 km más: en total 17 km, eligiendo el mejor lugar para poner las ruedas, mantener la mano de circulación, tocar bocina en las cerradas curvas sin ocasionar desvío al vacío, y mirar adelante por si se aproxima de frente otro vehículo.
Este camino -los caracoles de Villavicencio- se lo suele denominar “la ruta del año” pues dicen que posee 365 curvas: no estoy seguro de ello, no las pude contar… otra vez, quizás!!!. Ah!!, recordar que era la primitiva RN 7 y antiguo camino a Chile.
Luego se torna más suave y simple hasta Cruz de Paramillo, donde ya casi no existían nubes.
De allí y hasta Uspallata nuevamente sol radiante.
Los cerros detienen las nubes según la orientación del viento. Suerte que acatamos los consejos del lugareño; saben con solo mirar de que lado sopla el viento.
Final: otra excursión que vale la pena hacerla. Es exigente pero esta recompensada por lo que ofrece.
A nuestro criterio brinda dos experiencias distintas: apreciar la naturaleza del paisaje en la bajada hacia el ex hotel y vencer la exigente dificultad del camino en su trepada.
Nos sentimos muy satisfechos y orgullosos de haberla podido concretar.
Experiencia vivida por Carlos Massarutto y Susana Villa- Lomas del Mirador-Bs As- marzo/07.

miércoles 15 de octubre de 2008

MALARGUE, una postal Navideña

Ciudad en blanco y blanco.
Ubicación geográfica: Cuyo- sur mendocino.
Datos:
* Fecha del viaje: agosto/2002.
* Integrantes: Carlos y Susana en automóvil.
* Primer viaje al departamento más austral y extenso de Mendoza para conocer y encontrar un poco de nieve.
* Itinerario: salida desde Lomas del Mirador directo a San Rafael, Malargue, Las Leñas, Cañón del Atuel y regreso a casa.
* Extensión aproximada: 3.350 kms. Duración: 10 días.
RELATO.
Nos habían recomendado conocer esta ciudad en invierno. Quien lo trasmitió dijo: con nieve es una postal navideña europea. No se lo pierdan.
El 1er día -sábado 3/08/2002- en directo hasta San Rafael, con detenciones en Junín, Realicó (pcia de La Pampa) y arribo s San Rafael donde hicimos base visitando sus sitios interés.
El martes 6/08/2002 provistos de cadenas partimos hacia Malargue, en un día muy nublado, frío con tormentas nocturnas; cruzamos el río Diamante, RP 144 al SO, cuesta de Los Terneros, Salinas del Diamante (depresión de los Huarpes), empalme con RN 40 al sur, Cañada Amarilla, Los Parlamentos (así denominado por los encuentros y acuerdos celebrados con las tribus aborígenes durante la campaña del desierto) y Los Positos (sí con ”s”) alcanzamos El Sonseado.
Desde las salinas veíamos pequeñas manchas blancas que se intensificaban cada vez más.
Adelante, la ruta y los “pingüinos” que bombeaban petróleo era lo único distinto al blanco que nos envolvía; viajamos dentro de un tapiz de nieve.
El Sosneado estaba todo cubierto; de los aleros de los techos colgaba nieve helada, los árboles blancos, el surtidor de nafta sumergido hasta la mitad, detenidos un ómnibus y varios autos.
Durante la noche se desató un temporal, como hace muchos años no se producía.
Nos comentaron que el poblado se ubica en la boca de un embudo que forman dos cordones de la cordillera principal, y es castigado por los temporales del oeste.
Aconsejó Gendarmería, con cadenas y extrema precaución se puede seguir, no intentar ir a Las Leñas, el camino esta bloqueado.
Despacio avanzamos sobre la huella que dejó la máquina barredora; en su centro y todo alrededor, un manto blanco de nieve.
El puente del río Nihuil, solo era visible sus barandas y una pequeña cinta de agua; ingresamos al departamento de Malargue.
De un vehículo estacionado, retiraban sus cadenas. Nos advierten: imposible ir a Las Leñas, esta cortado por avalanchas.
Se helaba la nieve acumulada debajo del coche; impedía movilizar el varillaje de la caja de cambio.
Cruzamos un vehículo que circulaba de frente por la única huella. Formamos el espacio para el paso del otro “pechando” la nieve con los laterales de los autos.
Arribamos a la ciudad, por supuesto, cubierta toda de blanco, nieve por donde se mire.
A la tarde fuimos al aeropuerto a tomar un café caliente; el ingreso fue algo atípico.
La nieve lo cubría todo, no se veía nada; ubicamos las barandas de un puente y su puerta de ingreso; nos dijimos: “por aquí tiene que ser”. Por suerte era.
Para estacionar dentro y cerca de la confitería seguimos las huelas del camión de bomberos.
Desde el ventanal vimos un avión que había llegado hacía poco tiempo.
¿Como lo hizo? nos dieron respuesta: el camión de bomberos fue pisando la nieve de la pista y de acceso a las instalaciones, así el piloto tenía referencia para el aterrizaje. Increíble!!!. Menos mal que nosotros viajábamos en auto...
Con botas adecuadas, pateamos por la ciudad, sacamos los boletos en el micro local, cenamos, y seguimos caminando hasta el descanso.
Las acequias que corren paralelas a las calles totalmente cubiertas, no se veían y ante algún descuido era posible caer dentro de ellas.
Los pobladores “paleaban” sus veredas y puentes de acceso para permitir un seguro transitar.
Era hermoso observar la plaza principal Gral San Martín, totalmente cubierta de nieve, sus árboles blancos como postal navideña, la luz amarilla de sus faroles contrastaban con su alrededor.
Sobre sus globos quedaban depositados copetes triangulares de nieve helada, al igual que en los cercos y aleros de las casas.
El boulevard San Martín –su calle principal y RN 40- solo tenía libre algo más de un carril en cada mano (el despejado por la máquina barredora); a sus lados y en el centro quedaba amontonada nieve helada de más de 1 mts de altura. Bello, a pesar de los rezongos de sus pobladores.
Malargue nos cayó de maravilla!!!
El día siguiente, un domingo bien frío, lo pasamos en Las Leñas: el camino de acceso sin despejar, banquina, asfalto, laderas, suelo, campo, era todo igual!!!. Nevaba, que pasará.
Fue hermoso ver el amanecer sobre la ruta, entre valles y cerros todo nevados; igual el atardecer.
Viajamos detrás de la máquina barredora durante todo el recorrido hasta el centro invernal.
Había acumulada en la base más de 3 mts de nieve.

Los postes de las señales camineras estaban casi totalmente cubiertas, la playa de estacionamiento y sus rodados no existían. Solo era visible hileras de palos o cañas enterradas en la nieve que marcan la ubicación de los vehículos totalmente cubiertos de nieve.
Las siguientes jornadas las dedicamos a visitar los sitios de interés, a pie y en auto, por las cercanías, por sus calles mojadas por la nieve derretida.
El trato y la cordialidad de su gente nos hizo sentir muy cómodos.
Emprendimos el regreso algo tristes por tener que dejarla, pero muy contentos por lo que nos brindó. Ya decidíamos: “hay que volver otra vez, en verano para recorrer mucho más su zona”.
Lo cumplimos en el verano del 2004. Nos brindó otra sorpresa: posterior a una fea noche, gozamos de un espléndido amanecer, fresco pero con sol radiante.
Los cerros que encierran la ciudad todos cubiertos de blanco. Nuevamente Malargue nos recibió con nieve y en pleno verano.
Siguen aún los copos de nieve helada encima de los globos de las luces de la plaza; también sobre los ceros de los jardines.
Comentario final: primera visita al sur mendocino en pleno invierno y sin conocer la nieve.
Nos topamos con un temporal de aquellos. Lo sorteamos bastante bien.
Nos trataron y la pasamos fenómeno, tenemos excusa para regresar.
El que sufrió un poco fue el auto; se bañó con nieve por primera vez, la tenía hasta dentro del baúl.
Nos acostumbramos a destacar a Malargue como algo que nos pegó mucho.
La sentimos como nuestra y la recordamos siempre.
Experiencia vivida por Carlos Massarutto y Susana Villa- Lomas del Mirador- Bs As en agosto/2.002.