sábado, 12 de enero de 2008

TUCUMAN, algunos sucesos

DEL NORtE ARGENTINO.
Datos:Junto a mi esposa veníamos imaginando y pensando un viaje; el destino elegido e indiscutido era el norte argentino. Lo concretamos en Marzo de 1.976.
Ida, tren expreso a San Miguel de Tucumán y combinación en ómnibus -Empresa Atahualpa- a San Salvador de Jujuy.
Desde allá arriba: micro, colectivo, taxi y hasta camioneta de fletes.
Fuimos bajando y recorriendo distintas ciudades a medida que disminuía el tiempo y los fondos, posibilitando así, quedar cerca de Bs As.
El país pasaba por momentos difíciles: políticamente inestable y económicamente mucho peor.
El verano no es la mejor época de viajar al norte: una por el calor, otra por las lluvias.
Estaba decidido, y por algunas pavadas no íbamos a desertar, así que nos fuimos al norte, donde la situación era peor.

RELATO.Nos quedamos varios días en San Salvador de Jujuy, lo hicimos igual en Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, Chilecito, La Cumbre y Rosario.
Además de disfrutar la naturaleza, conocimos sus habitantes, culturas y costumbres.
- Provincia de Tucumán:Se nos asemejó a Bs As, muy febril, gente corriendo por sus calles céntricas, haciendo gestiones, trámites, con carpetas o portafolios en mano, en confiterías tomando café y acordando negocios.
Recorrimos su zona histórica y concretamos excursiones.
Vivimos experiencias: algunas risueñas, una histórica, otras tristes:
1-
En la ciudad capital.
Observamos muchos carteles que rezaban “guardería” y nos preguntamos ¿Cuántas hay?, ¿tanta necesidad de dejar los niños en custodia?
Detectamos que no eran jardines de infantes, sino cocheras. Cada cual con su vocabulario!!
2- Después de medio día, descansamos en el hotel dejando pasar el intenso calor.

Nuestra ventana daba a una casa vecina. Se escuchaba conversar a una pareja.
Ella le dijo: “negro te cibá uno mate”. Al rato empezó a oírse: clik, clik, clik del chispero.
Más tarde: clik, clik, clik otra vez. Sonrientes dijimos: el Magiclik ya cumplió los 101 años.
Siguieron espaciados otros varios clik, clik, clik.
Paso un largo rato y nuevamente surgieron los clik, clik. Nos causó gracia y sonreíamos.
Un largo silencio… y comentamos: “lo logró, ya estará caliente el agua”.
Otra prolongada pausa y él pregunta “negra, ¿tení lo fóforo?”.
Éramos ya carcajadas!! No podíamos parar de reírnos.
3- Otra curiosidad: partimos en micro a San Fernando del Valle de Catamarca y observamos que el conductor tocaba la bocina oprimiendo un pedal en el piso, nada en el volante.
Se vino la cuesta del Totoral y allí el chofer le daba patadas a la bocina mientras giraba el volante con ambos brazos. Entendimos el por que de ubicarla en el piso, tenía que dejar libre sus brazos.
4- la Casa Histórica de la Independencia (MHN):Una tarde noche asistimos al espectáculo de Luz y Sonido en la Casa Histórica.
Allí se relata y teatraliza los acontecimientos históricos vinculados con la declaración de la independencia nacional.
No existen actores; el público va pasando por patios e ingresando en salas a través del relato y del sonido, mientras los juegos de luces acompañan las situaciones.
El final ocurre en la sala principal -la de la Independencia Nacional- con la declaración.
Se oye perfectamente el crujido de apertura de puertas, los pasos al caminar por las tablas, las voces de los miembros de la junta y hasta el sonido de las plumas en la acción de firmar el acta.
Un hermoso recuerdo de todo lo leído y estudiado en los libros y en la escuela, como así también, tener delante y observar su conocida fachada, caminar y pisar los mismos patios y salas.
5- por San Javier y Villa Nougués:Salimos en excursión, entre el pasaje, 3 señoras mayores de edad, de paso por la ciudad.
El guía consulta: ¿todos tienen documentos de identidad?
Las tres señoras les responden: “no, lo olvidamos en el hotel”.
¿Donde están alojadas? Es la repregunta. “En las termas de Taco Ralo” responden.

Esto queda al sur de la provincia, limitando con Santiago del Estero. Partimos.
En un punto del recorrido una patrulla militar nos detiene: todos en fila para registro del vehículo, bolsos y control de documentación.
Las tres señoras mayores que no portaban sus cédulas, Sí encontraron unos cubiertos que habían extraviado. Se cargaban las culpas entre ellas. Los militares les omitieron el chequeo.
Más adelante nos detenemos en un boscoso paraje a contemplar el paisaje: tupida vegetación en las laderas, un puente colgante que cruza el arroyo, silencio, solo cantos de pájaros. Hermoso.
El guía comenta: tiempo atrás con un contingente de turistas visitaban éste sitio.
Algunas personas, como lo hicimos nosotros, cruzaban enfrente por el puente colgante.

Comenzaron a oír disparos de armas de fuego provenientes de entre la vegetación; una patrulla los efectuaba.
Todos corrieron y cuerpo a tierra dentro del bosque.
Después de un buen rato y que pasara el susto el inmediato regreso.
Nadie optó por seguir la excursión. No se observaron atacantes ni atacados.

6- en el dique El Cadillal:
Fuimos a conocer el dique El Cadillal. En el acceso de ingreso el micro tiene un desperfecto y no puede continuar.
Otro micro de la agencia, que venía detrás, llevó su pasaje hasta el dique y regreso para hacer lo mismo con nosotros. Luego volvió a solucionar el problema mecánico de nuestra unidad.
Luego de visitar el embalse, instalaciones y disfrutar la tarde de sol emprendimos el regreso.
A mitad del camino de acceso un batallón militar nos detiene: vallas en zigzag dispuestas sobre el asfalto impedían la libre circulación; a ambos lados, soldados apostados cuerpo a tierra con ametralladoras de pie en posición de ataque; en el final del piquete, una patrulla con fusiles en mano listos para tirar. ¿Que pasa, nos preguntamos?
Todos abajo y en ordenada fila, con los bultos en el piso. Uno por uno, revisión y control.
No existieron inconvenientes y finalmente seguimos viaje, pasando entre otras vallas y más soldados apostados entre la vegetación con sus armas listas. Como para escapar!!!
7- regreso de Tafí del Valle:
Fuimos a conocer parte de los Valles Calchaquíes, en particular esta localidad entre montañas.
Para llegar nos metimos por la selva tucumana, ingresamos en la quebrada del río Los Sosa; luego empezó el camino de cornisa con cerradas curvas, vegetación y el río allí abajo.
Regresamos por el mismo recorrido, se hizo largo.
Siempre latentes de que no surja ninguna detención ni control militar. Era zona de plena actividad guerrillera. Por suerte y con suerte, llegamos bien.
Comentario:Se iniciaba un período muy triste y doloroso. ¡Pasó mucha agua turbia debajo del sucio puente!!
Conocimos mucha gente, nos enseñaron sus costumbres y formas de vida, sus culturas.
Aprendimos y adquirimos experiencia y hasta nos tocó un nacimiento!!!

Las fotografías don de nuestra propiedad.Experiencia vivida por Carlos Massarutto y Susana Villa- Lomas del Mirador- Bs As.

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